domingo, 26 de mayo de 2013

Capitulo XXVIII Estamos juntos



*Narra Sheila*

¿Pero cómo he podido decir eso? Maldita palabrita, joder. ¿Y ahora que hago? Dios, que vergüenza. Bajo la cabeza completamente sonrojada, cuando lo hace. Me besa.
Y ahí está otra vez la explosión de sensaciones en mi interior. Todo se borra de mi alrededor y solo puedo agarrarme al cuello de Liam para asegurarme de que no se separa de mi. Y efectivamente no lo hace.
Y cuando se nos acaba el aire, él se aleja y yo me quedo quieta un momento asimilando todos lo que ha pasado.
- ¿Tienes más peticiones de felicidad? - al ver que no respondo añade – Yo tengo una propuesta.
- Dime – digo casi sin aliento.
- ¿Quieres salir conmigo?
Ohhhhhhhhhh. Sí sí sí sí sí. Quiero gritar de alegría que sí. Pero para hacerlo tendría que encontrar mi voz primero. Así que solamente asiento con la cabeza.
Liam despliega una sonrisa que no se cómo le cabe en la cara y luego me besa otra vez. Y vuelve a desaparecer todo con la explosión de emociones.
- ¿En serio que sí? - pregunta un rato después, cuando estamos tumbados en la cama, uno al lado del otro.
- Sí. He descubierto que te necesito para volver a ser totalmente feliz. Y esta es la forma en la que mejor encajas en mi vida.
Pasamos el resto de la tarde tumbado en la cama simplemente hablando y disfrutando el uno del otro.
Hasta que llaman a la puerta.
- Liam, se ha hecho muy tarde. Son las siete y media, deberías irte a casa y nosotras tenemos que irnos preparando para cenar – dice Claudia sacando la cabeza por la puerta.
- Vaya, es verdad – dice Liam ya sentado en la cama – Mejor me marcho. Seguro que me toca a mi preparar la cena.
Claudia en entra en la habitación y se despide de Liam. Yo me levanta de la cama y me acerco a él. Liam se gira y me da un fuerte abrazo mientras me susurra:
- Te echare de menos.
Yo solo puedo sonreír y decirle que yo también antes que que se vaya y me quede mirando la puerta con una sonrisa tonta en la cara.
- ¿Que ha pasado aquí?
- ¿Dónde? - pregunto volviendo a mi.
- Aquí. A ti te ha pasado algo. Estoy segura.
- Solo hemos estado hablando y eso.
- ¿Y que es “eso”?
- Nada, solo hemos hablado y tal.
- Y tal. Vale.
- ¿Vale que?
- Que estoy segura de que ha pasado algo más y también estoy segura de que me lo terminarás diciendo.
- Bueno, hemos hablado de cosas que nos harían felices y ha... surgido el tema de salir juntos y...
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh – el grito de Claudia me interrumpe - ¿Estáis saliendo? - chilla.
- Sí – digo con una sonrisa y ella rápidamente me abraza y sale de la habitación corriendo y gritando para decírselo a las demás.
Yo me quedo en la habitación y me siento en la cama para luego coger el móvil. Tengo un mensaje nuevo.

Holaaaa,
Acabamos de separarnos y ya te echo de menos. Espero que mañana nos veamos y pasemos todo el día juntos.
Espero haberte sacado una sonrisa un día como hoy y que ahora lo recuerdes con un toque de felicidad.
Te quiero muchísimo.
     -Liam

Es un cielo. No se como he podido estar sin él. Y estoy segura de que a partir de ahora voy a recordar este día con una lágrima y una sonrisa. Cada una en conmemoración de los dos hombres que más quiero en mi vida.
- Mirala, pero si tiene cara de tonta enamorada – oigo que dice Vanessa desde la puerta.
Levanto la cabeza y las encuentra todas en la puerta corriendo a abrazarme. Casi me dejan sin respirar del abrazo, pero le quito importancia.
- ¡Felicidades! - grita Vanessa.
- Gracias – digo yo con una sonrisa.
- Ayer casi me atropella un coche – dice de golpe Cristina, y todas la miramos.
- ¿Que? - dice Vanessa susurrando intentando mantener la calma.
- Ayer. Casi. Me. Atropella. Un. Coche – dice ella más lento.
- No no. Ya te sentí la primera vez – dice Vanessa.
- ¿Entonces para que me has hecho repetirlo? - pregunta confusa Cristina.
- Esta niña es tonta – dice Anna.
- ¡¿Que hiciste para que casi te mataras?! - grita Vanessa.
- Nada – dice Cristina – Solo salí corriendo mientras llovía, no vi un coche, y de no ser por Zayn ahora estaría en el hospital o muerta – dice – Más de lo normal.
Entonces llaman a la puerta, y Claudia se levanta para abrir. Aparecen los chicos, y Vanessa corre a abrazar a Zayn.
- ¡Dios te bendiga Zayn! - grita – ¡Gracias por salvar a Cristina!

*Narra Clara*

- ¡Dios te bendiga Zayn! - grita Vanessa – ¡Gracias por salvar a Cristina!
- ¡Oye! ¿Y yo que? - pregunta Harry poniendo pucheros.
- Lo mejor para el final – dice Vanessa y le da un beso – ¿Mejor?
- Mucho – dice él con una sonrisa triunfante.
- Esto... - empieza a decir Adam – Clara ¿podemos hablar?
- Claro – murmuro.
Salimos fuera, y cierro la puerta detrás mío, mientras oigo como cruje. Alguien debería hacer algo con estas puertas. Me apoyo en ella y espero a que Adam diga algo, pero como no lo hace, decido empezar yo ha hablar.
- Esto... ¿Querías algo en concreto? - digo yo.
- Si – dice él – Me gusta una chica, pero no se como decirle que la quiero – continua, y eso se me clava como un puñal en el pecho – Me gustaría, ya sabes, tu eres una chica.
- Muy atento – digo.
- Ignorando el comentario – dice – Me gustaría que me dieras algún consejo. Ya sabes. Para conseguirla.
- ¡Hermanito que Clara no llega a la indirecta! - se oye la voz de Anna por detrás de la puerta.
- Cotillas – murmura Adam, y suelta un par de maldiciones.
- ¡Mamá te va a reñir!
- ¡Hola! - digo yo – ¡Aún sigo aquí! - entonces Adam me mira.
- Me parece increíble que no lo hayas entendido – dice.
- ¿Entender que?
- Tu eres la chica Clara – me dice.
- Pero...
No me da tiempo a decir nada más, porque Adam se inclina un poco más, y me besa. Unos fuegos artificiales explotan dentro de mi.
- ¡Ya tengo cuñada! - se oye gritar a Anna, y al segundo se abre la puerta, lo que hace que yo caiga al suelo.
- ¡Anna!
- Lo siento cuñada – me dice.
- ¿Me vas ha estar llamando así todo el rato? - pregunto levantándome con la ayuda de Adam.
- ¿Te molesta? - pregunta.
- Bastante.
- Entonces si. Te estaré llamando así todo el rato.
- Que graciosa – digo.
- Bueno, que no os parezca mal, ¿pero que hacéis aquí? - pregunta Claudia.
- Bueno, yo he venido a decirle a Vanessa – dice señalándola – Que vamos a dar un paseo y que se vista – dice. Entonces va hacia la puerta y sin darle tiempo a Vanessa a contestar la abre y se marcha.
- ¿Y vosotros? - pregunto.
- Yo me voy con Sheila, así que ¡Adiós! - grita Liam, coge a Shiela por la mano y sale por la puerta.
- Vale... - digo yo.
- Louis se va a venir a visitar a mi madre.
- ¡¿Que yo voy ha hacer que?! - pregunta él alterado.
- A visitar a mi madre, así que ve a vestirte y ponte guapo – dice Anna empujándolo fuera de la habitación.
- ¿Des de cuando vas a visitar a tu madre? - pregunta Vanessa.
- Des de nunca. Es para ver como se lo toma – dice Anna con una sonrisa maligna.

*Narra Anna*

Llaman a la puerta y Vanessa abre. Evidentemente es Harry y con solo ver a Vanessa le da un beso. Cuando se separa, le acaricia el pelo a Vanessa y yo me quedo alucinando. Ella no le dice nada. ¿La ha aducido algún extraterrestre?
- Harry, cielo – dice dulcemente – mi pelo no se toca.
Ah, menos mal. Ya vuelve a ser ella.
- ¿Porqué? - dice acariciándoselo otra vez.
Vanessa levanta la mano y le da un golpe a Harry en la nuca.
- Porque mi pelo no se toca.
- Eres igual que yo - dijo sonriendo y besándola en los labios.
- Vamos, vamos – dice Vanessa arrastrando a Harry fuera de la habitación.
Vuelto a incorporarme en la cama, cuando vuelve a sonar el timbre, y supongo que será Louis, ya que Sheila y Liam se han ido, Cristina y Zayn han dicho que tenían que hacer un recado y Niall y Claudia se han ido a comer a Nando's. Clara se ha ido con Adam a dar una vuelta.
- Hola Lou – digo abriendo la puerta.
En ella aparece Louis atándose bien la corbata, y yo me tiro al suelo, y empiezo a reír sin poder evitarlo de un modo alguno.
- ¡No te pongas a reír! ¡Tenemos que ir a ver a tus padres!
- ¡Me lo he inventado Lou! ¡No vamos a ver a nadie! - digo todavía en el suelo retorciéndome de la risa.
- Eres muy mala – dice Louis riendo conmigo.

*Narra Vanessa*

Cuando ya estamos fuera, Harry me conduce hasta la salida de la universidad y empezamos a pasear por las calles de Londres.
- Vas preciosa – Dice Harry (Conjunto)
- Gracias.
Caminamos agarrados de la mano por las calles de Londres hasta que nos encontramos un grupo de chicas locas que casi se comen vivo a mi Harry.
Yo me aparto y no puedo evitar reír de la cara que pone Harry cuando empiezan a tocarle todas el pelo a la vez. Este chico es igual que yo.
- ¡Eh, un poco de orden, por favor! - grita Harry.
Después de firmar un autógrafo a cada una de las chicas vuelve conmigo que sigo riéndome.
- ¿Que te hace tanta gracia?
- Lo loca que está la gente – digo intentando calmarme.
- Pues yo estoy más loco por ti que todas las directioners del mundo lo están por mi. Y Vanessa, créeme – pone voz de chulo – eso es mucho.
Yo no puedo parar de reír, y cuando lo consigo, seguimos paseando.
Entonces veo que Harry tiene algo blanco en el pelo, y lo hago parar un momento. Llevo al mano a su pelo y cuando cojo lo blanco, se deshace en mis dedos.
- ¿Que pasa Vane? - pregunta.
- El primer copo de nieve – digo yo mostrando le la nieve derretida en mi mano.


jueves, 9 de mayo de 2013

Capitulo XXIX No hice nada


*Narra Cristina*

Vamos a Nando's y nos ponemos a comer los seis juntos, cuando vemos a Anna y Louis acercarse a nuestra mesa.
- Había reunión... ¡Y no habéis dicho nada! - grita Anna sentándose en una silla.
- Anna nos marginan – dice Louis fingiendo el llanto – ¿Donde está mi amor de los amores? - pregunta Louis.
- Si te refieres a tu Harry, él y Vanessa están desaparecidos – digo.
- Yo me empiezo a preocupar – dice Sheila mirando el móvil.
- Venga ya. Esos dos son unos pervertidos. A saber que están haciendo.
- ¡Hola chicos! - grita una voz detrás nuestro.
- ¿Harry? - pregunta Claudia – ¡Tu no estabas con Vanessa!
- No. Ya sabéis que lo dejamos. Que voy a saber yo donde está ella.
- ¿Entonces donde está?
- ¿Que importa? - dice el molesto – Si de seguro que está con Blake.
- Y tu estás con la guarra de turno – dice la voz de Vanessa detrás nuestro.
- Tu no eres nadie para decirme con quien estar a mi.
- ¡Eres tu el que ha empezado! - grita ella.
- ¡Puta!
- ¡Imbécil!
- ¡Diva!
- ¡Estúpido!
- ¡Creída!
- ¡Te odio! - grita Vanessa.
- ¡Y yo a ti! - grita Harry.
Entonces Vanessa sale por la puerta derecha de Nando's y Harry por la izquierda, y todo el local se nos queda mirando.
- Hay que hacer algo – digo yo.
- Y lo antes posible... - dice Anna antes de darle un sorbo a su batido de chocolate.

*Narra Vanessa*

Salgo corriendo de allí, y me paro en el parque. Me apoyo en el árbol, y me deslizo hasta que toco el suelo. Entonces veo la cabellera morena de Clara sentándose a mi lado.
- ¿Es por Harry?
- Si – digo llorando. ¡¿Des de cuando lloro yo por un chico?!
- Tengo una cosa que te ayudara – me dice ella.
- No quiero nada Clara – digo – De verdad.
Entonces me levanto, y la ayudo a ella. Empezamos a caminar hasta que llegamos a la universidad, donde está todo el colegio sentado.
- ¿Que es esto? - pregunto.
- Tu sube al escenario y verás.
- ¡No! - grito yo – Tengo pánico escénico.
- Pues ahora ya no – dice ella empujándome hasta arriba.
Me hace subir, y toda la universidad se me queda mirando. Entonces oigo unos ruidos y unos gritos provenientes de mi derecha.
- ¡Que no voy a salir! - grita Harry, pero Zayn, Lou, Nialler, Liam y Adam lo hacen subir.
Entonces toda la universidad nos miran a los dos, y al instante, suben las cinco chicas. Estamos los doce en el escenario.
- ¡Hola chicos! - saluda Cristina por el micro.
- Suponemos que sabréis todos quienes somos – dice Clara – Y si no no importa.
- Tenemos aquí un problema – dice Louis.
- Con este – dice Niall señalando a Harry.
- Y con esta – dice Claudia señalándome a mi.
- ¡Oye! - gritamos Harry y yo a la vez.
- He aquí el problema – dice Sheila.
- Estos dos palurdos de aquí, lo han dejado por la estúpida de Wendolyn Rayman y el imbécil de Blake Olliver – explica Anna.
- Wen quiere a Harry y Blake a Vanessa, por lo que acordaron hacer que lo dejasen para que pudiesen salir juntos.
- ¡No es verdad! - volvemos a gritar Harry y yo a la vez – ¡Fue su culpa! - y nos señalamos mutuamente.
- Bien, sabéis la historia – dice Shiela – ¿Quien tiene pruebas de que lo que decimos es cierto?
- Nadie tiene pruebas porque no hay – digo yo.
- ¡Nosotras tenemos pruebas! - gritan unas voces de fondo.
Puedo ver al cabellera pelirroja de Ginger, y el pelo rubio y rizado de Layla subir hasta el escenario con el móvil de Ginger en la mano, y conectarlo a una pantalla.
- ¿Ya has salido del hospital? - le susurro a Layla.
- No fue nada – me dice con una sonrisa.
Entonces aparece la imagen gravada des del móvil de Ginger. Salen Wendolyn y Blake hablando de hacer que rompamos. Son la una de la noche aproximadamente, y la norma dice, que si no has salido de fiesta, a esa hora no puedes salir de la habitación.
Luego el video desaparece, y sale cuando Blake me besa a la fuerza, y noto como Harry aprieta los puños a mi lado al darse cuenta de que yo no había hecho nada malo.
Distingo la cabellera rubia y larga de Wendolyn salir al escenario, y desenchufar el móvil, al mismo tiempo que Blake también sube.
- Tu... - dice Harry señalando a Blake – Yo te mato.
Se abalanza sobre él, pero antes me pongo delante para evitar lo que podía ser una seria pelea y posiblemente acabarían en el hospital los dos.
- ¡Wendolyn Rayman y Blake Olliver! - grita el director – ¡Quedan expulsados seis días del colegio por estar fuera de horarios por la noche! Gracias señorita Farrew y señorita Parks – agradece el director.
Entonces vienen dos guardias que vigilan el colegio, y se los llevan de allí mientras los dos intentan resistirse inútilmente.
-Vayámonos – digo yo.
- La sesión se levanta – dice Anna con una sonrisa, y todos los alumnos salen de allí.
Harry me coge de la mano, y me lleva hasta el cuarto del conserje. Al principio tengo miedo de que me haga algo malo, pero después me doy cuenta de que no es así.
- ¿Que? - digo visiblemente enfadada.
- Lo siento mucho – dice él arrodillándose – Tendría que haber confiado en ti.
- Si ya lo sé – digo evidentemente y el sonríe.
- Venga – dice poniendo sus manos en mi cintura – Me vas a decir que no lo has pasado mal estos días que hemos estado separados.
- Podía decir que no – le digo – Pero estaría mintiendo.
Él sonríe, y me acerca más a él. Justo cuando nuestros labios se van a rozar, la puerta se abre de golpe, y aparecen Louis y Anna riendo.
- Anna cielo – le digo.
- ¿Si? - dice aún riendo.
- ¿Aprecias tu vida?
- Oh oh – dice con una sonrisa, y antes de que pueda salir detrás de ella me veo envuelta en los brazos de Harry.
- Tranquila. Será mejor que vayáis a la cama. Nos vemos mañana preciosa – dice dándome un beso y yéndose.

*Narra Claudia*

Por la mañana me levanta y para mi sorpresa, soy la primera. Eso si que no es normal. Miro la hora y veo que son las nueve y media.
- Eh, chicas – digo para que se despierten – En una hora empezamos las clases.
- Ayy, callate, no me quiero levantar – dice Cristina poniéndose la almohada encima de la cabeza
- Pues entonces no vas a ver a Zayn.
Ella aparta la almohada al momento y se levanta de la cama para entrar corriendo al baño. Las demás se van desperezando poco a poco y de levantan. Todas excepto una.
- Sheila – dice Vanessa – Tienes que levantarte. No querrás llegar tarde ¿verdad?
- Creo que hoy me voy a saltar las clases – dice con la cabeza en la almohada.
- Uyyyyyyyyyyyyyyy. Que liante – dice Vanessa.
- ¿No te encuentras bien? - pregunto yo.
Sheila nunca se salta ninguna clase y siempre es puntual. Esto es muy raro.
- No estoy enferma. Pero no quiero ir a clase, eso es todo.
- Pero tu nunca faltas – dice Anna.
- Pero hoy si. Hoy va a ser diferente.
Y dicho eso gira la cabeza para quedar de espaldas a nosotras.
Las chicas y yo nos miramos entre nosotras justo cuando Cristina sale del baño y yo voy corriendo. Este es el primer día que no soy la última en entrar.

*Narra Anna*

Vanessa y yo le contamos a Cris susurrando lo que nos ha dicho Sheila y ella también se sorprende.
Cuando ya estamos todas arregladas empezamos a preparar las mochilas. (Conjunto de Vanessa y Claudia) (Conjunto de Cristina y Clara) (Conjunto de Anna). Entonces me doy cuenta de que Vanessa lleva puestas unas gafas de sol.
Acabo de preparar la mochila, y soy la primera que la tiene lista y mientras las demás terminan, me acerco a Sheila.
- ¿Seguro que estás bien?
- Yo os he dicho que no estoy enferma. Solo que hoy no voy a ir a clase – dice ella.
- ¿Pero que es lo que pasa?
- Solo cosas. Ahora no quiero hablar de eso, necesito un día para pensar.
- Bueno, pues espero que te vaya bien – le digo antes de darle un beso en la mejilla y marcharme con el resto de chicas.

*Narra Liam*

Cuando la ultima clase de la mañana termina, voy a reunirme con los chicos y las chicas
- Hola – digo cuando llego.
- Hola – responden.
- ¿Dónde está Sheila? - pregunto al ver que estan todos menos ella.
- Hoy no ha ido a clase – responde Cris.
- ¿Está enferma? - pregunto rápidamente.
- No, pero dice que necesitaba pensar y no iría a clase – dice Vanessa – Es muy raro, ella nunca se salta ninguna clase.
- Ahora vuelvo – digo antes de marcharme.
Ando por los pasillos, hasta la habitación de la chicas y cuando llego, llamo a la puerta.
- ¿Quien es? - pregunta una voz des de el interior.
- ¿Sheila? Soy Liam. ¿Puedo pasar?
- Liam. Eh, si, pasa.
Abro la puerta y la encuentro sentada en la cama con un chándal (Conjunto). Cierro la puerta detrás de mi y me acerco a ella para sentarme a su lado en la cama.
- ¿Porque no has ido a clase hoy.
- No quería – responde bajando la mirada.
- ¿Y porqué?
- Hoy no estoy muy animada, que digamos.
- Se nota.
- ¿Porqué has venido a verme? - pregunta.
- Quería saber como estabas. Las chicas me han dicho que no estabas enferma pero quiero saber que es lo que te pasa. Puede que estés desanimada y no tengas ganas de ir a clase. Pero hay otro motivo, estoy seguro.
- Hoy... hoy hace nueve años que murió mi padre – dice conteniendo las lágrimas.
- ¿Porque no lo habías dicho antes? - digo mientras la atraigo a mi y le doy un abrazo.
- Nadie lo sabe. Solo tu, ahora. No quiero que sepan que día pasó eso.
Yo la abrazo contra mi mientras se desahoga.
- Murió cuando tenía nueve años. Llevo media vida sin él. Y lo peor es que la mitad de vida que compartimos, era muy pequeña y apenas la recuerdo.
Sheila se separa de mi y coge la caja de pañuelos de encima la mesita de noche.
- Quiero que sepas que yo siempre voy a estar a tu lado para apoyarte, en lo que sea.
- Gracias – dice antes de volver a abrazarme.
Nos quedamos un rato en silencio, ella abrazada a mi y yo envolviéndola con mis brazos.
- ¿Quieres que hagamos algo? - le pregunto cauteloso.
- Deberías marcharte – dice separándose de mi – tendrás deberes y eso – continua con la cabeza gacha.
- Me dan igual los deberes. Ahora lo importante es que vuelvas a tener esa preciosa sonrisa en la cara. ¿Que quieres hacer?
- Pues no lo sé. Me da igual. ¿Que quieres hacer tu?
- Hacerte feliz. Eso es lo único que quiero.
- Eres la única persona que me ha hecho sonreír, hoy – dice con una sonrisa, al fin.
Yo sonrío como un tonto mientras la miro.
- ¿Que más puedo hacer para que seas feliz? - pregunto más animado.
- Besarme.
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Lo sentimos mucho mucho mucho mucho mucho muchísimo! Se que nos vais a odiar, i no os culpo por ello, pero han sido tiempos complicados, y no tenemos mucho tiempo para escribir, pero espero que esto os compense aunque sea un poquito.
Gracias a todas las que comentáis! Seguid comentando por favor!!
Muchas Gracias!!! :D <3

lunes, 1 de abril de 2013

Capitulo XXVIII Amigos... Por ahora

*Narra Sheila*

- Porque yo también lo estoy de ti – dice él.
¿Qué? No no no no no no. Esto no. Si el no me quisiera aún podría ignorarlo, pero... ¿que voy a hacer ahora? Esto se pone cada vez peor.
- Y... ¿que vamos a hacer ahora? - pregunto un poco insegura.
- Pues creo que normalmente el chico y la chica empiezan a salir juntos.
- Pero yo no soy normal – le digo.
- Lo sé, por eso me gustas.
Vaya, el chico tiene sus recursos. Pero no. No voy a caer. Es mejor sufrir ahora y no luego.
- Sheila – dice incorporándose un poco – Mírame – No lo hagas, Sheila, no lo mires, o vas a caer enseguida – Mírame – repite y ahora me coge con las manos de las mejillas y me obliga a hacerlo.
Sus manos queman encima de mi piel y solo puedo verle a él. A sus perfectos ojos y sus sonrientes labios. Su sedoso pelo y su hermosa mirada. Solo hay eso en mi mundo.
- No te voy a presionar. Solo te quiero pedir algo – dice suavemente.
- Di... dime – pronuncio a duras penas.
- Quiero que pienses. Piensa en lo que me has contado sobre tu promesa. Y dime si realmente quieres
que sea así. ¿De verdad quieres sufrir todo el tiempo para evitar un sufrimiento que puede que ni siquiera exista?
“¡No lo sé!” Quiero gritar. “Cuando me miras así no se nada más a parte de que tengo unas ganas que me comen por dentro de besarte”.
Abro la boca para dejar salir alguna palabra, pero nada. Mis dientes empiezan a castañear. Mis manos tiemblas y mis mejillas arden.
- Yo solo quiero ser feliz. Cómo cuando lo era de pequeña – digo intentando contener las lagrimas.
- Sheila, voy a decirte algo – hace una pequeña pausa y comprueba que lo escucho atentamente – Yo quiero que tu seas feliz. Pero debes darte cuenta de que no puedes tener la misma felicidad que tenías de pequeña. Las cosas han cambiado. Lo sabes ¿verdad?
Asiento levemente, porque, aunque una parte de quiera creer lo contrario una parte de mí sabe que es verdad.
- Y también debes darte cuenta de que la promesa que te hiciste, puede estar impidiéndote llegar a la felicidad.
- Esa fue mi decisión.
- Lo sé, pero quiero que te des cuenta de que estás alejando a la felicidad. ¿Lo ves?
- Yo decidí una cosa y ahora no voy a cambiar de opinión. Yo sé que si no me enamoro no puedo sufrir, y eso es lo que quiero evitar.
- ¡Pero tu misma me has dicho que te has enamorado!
- Uffff, dejalo. Por favor, marchate. Quiero estar sola.
- Sheila, lo sien...
- Vete – digo con lágrimas en los ojos e incapaz de gritar
Él se levanta lentamente de la cama y me mira desde el marco de la puerta.
- Piensa lo – dice antes de marcharse.
Y me quedo allí. Sola. Ahogando mis penas en sollozos silenciosos cargados de tristeza. Con el chico del que estoy enamorada en la habitación de al lado. Y deseando que ignore lo cabezota que soy y venga a abrazarme y decirme que me quiere.

A la mañana siguiente me despierto y lo primero que hago es vestirme y arreglarme como puedo el pelo.
Cuando ya estoy presentable, bajo a la cocina. Voy por las escaleras y cuando llego a la planta baja, veo que Liam aún no está. Debe seguir durmiendo.
Me preparo un vaso de zumo de naranja y como una manzana. Justo en ese momento Liam aparece por las escaleras ya vestido.
- Hola – le digo y él solo mueve la cabeza en modo de saludo.
Se prepara unas tostadas y un vaso de zumo cómo el de ella y se sienta en la silla delante de Sheila.
- ¿Has dormido bien? - pregunto, intentando ser amable.
Él se encoje de hombros sin ni siquiera mirarme y sigue comiendo. Termino mi desayuno y recojo lo que he ensuciado mientras Liam come como si estuviera solo en la casa.
- Dentro de un rato me voy a marchar a la universidad, no quiero llegar tarde.
Liam asiente con la cabeza y me acerco a él hasta quedar justo delante.
- No hagas esto – le pido en un susurro.
- ¿El qué? - dice Liam por primera vez.
- No hablarme. Todo el mundo lo ha hecho después de saber de mi pasado.
Liam no contesta. Simplemente me mira a los ojos.
- Supongo que no saben que decir. Y en algunos casos me alegro, pero no quiero que tu dejes de hablarme. ¿Vale?
- Vale, lo siento.
- No lo hagas. Simplemente hablame, es todo.
Me quedo quieta delante de él un momento. Y después le doy un abrazo. Necesito a alguien que me abrace ahora, y él es el único que puede hacerlo. No sabe que hacer y finalmente me devuelve el abrazo y quedo envuelta y protegida con sus fuertes brazos. Nos quedamos así por un momento hasta que me separo y voy a sentarme en el sofá.
Abrazo mis rodillas contra el pecho y cierro los ojos.
- ¿Estas bien? - pregunta Liam al ver que no me muevo.
- Sí – apenas se oye lo que digo pero Liam se relaja y yo supongo que lo ha oído bien
Liam termina de comer y recoge la cocina para después venir a sentarse junto a mi, en el sofá. Se queda callado mirando fijamente al frente. Yo también lo hago y de repente siento la mirada de Liam en mi. Giro la cabeza y, efectivamente, me está mirando.
Le sonrío y el me devuelve la sonrisa. De pronto me doy cuenta de que la mano de Liam va muy lentamente en dirección a la mía y mi primer impulso es apartarla, pero después decido no hacer nada, y en un rato siento una mano que agarra la mía y hace que encajen a la perfección.
- ¿Has... has pensado en lo que te dije ayer? – pregunta Liam un poco dudoso.
- Lo cierto es que si – digo antes de hacer una pausa – Lo he pensado.
- ¿Y que has decidido?
- Mira, he estado todo este tiempo sin complicaciones y de repente me pasa esto tan repentinamente y yo..., se puede decir que estoy un poco confusa. No entiendo nada de lo que me pasa.
- Eso es normal, le pasa a todo el mundo la primera vez que se enamo...
- Lo sé – le corto – pero yo prefiero dejar que pase un tiempo para ver como van las cosas. Y me... me gustaría que me dejaras ser tu... tu amiga – digo entrecortada mente – Se que me he portado fatal contigo, pero he pensado que al mejor si somos amigos, va a ser todo más fácil.
- Sheila, para mi ya eres mi amiga. No me importa cómo he hayas tratado, ahora ya se porque es y te comprendo – dice acariciando mi mano.
- Gracias, eres fantástico – digo sin poder evitarlo – Y me, me gustaría pedirte otra cosa, si no... no te importa.
- Claro que no, ¿que pasa?
Vale, Sheila, relajate y hazlo. Tienes que saber lo que se siente. Vamos que tu puedes.
Mi cabeza empieza a moverse en dirección a Liam. Cada vez estamos más cerca y de pronto me entra el pánico. Dejo de moverme. Sheila, eres i-d-i-o-t-a con todas y cada una de las letras. Hazlo ahora mismo.
Y así lo hago, mis labios van directos a los de Liam y encajan cómo si de un puzzle se tratara. En mi interior se produce una explosión de emociones y todo lo que puedo hacer es sentirle a él. Me está gustando demasiado, Sheila separate ahora o será demasiado tarde.
Miro a Liam a los ojos cuando me alejo.
- Lo siento. No soy muy coherente, lo sé. Pero quería saber lo que se sentía.
- ¿Y que has sentido?
- Pues... yo... ha sido...
- Lo sé, no hay palabras – Me mira fijamente y cómo si me leyera la mente, sabe lo que tiene que decir – Entonces, ¿amigos?
- Amigos – digo yo, par luego añadir – por ahora.

*Narra Liam*

Esa tarde...
Estoy empezando a odiar el maldito reloj. Esta es la última clase del día y ya no puedo concentrarme, en realidad no he podido en todo el día.
¡¡¡Ringggg!!!!
Por fin el maldito timbre. Hoy ha sonado muy tarde o me lo ha parecido a mí. Recojo todos los apuntes y me apresuro a salir de la clase.
Ahora tengo que ir a buscar a los chicos. No estoy con ninguno de ellos en esta clase.
- Hola – dice una voz detrás de mi.
- Hola Sheila – me giro.
- ¿Cómo te han ido las clases? - pregunta.
- Pues la verdad se me han hecho muy largas.
- No eres el único al que le ha pasado eso – dice con una sonrisa.
- ¿Me acompañas a buscar a los chicos? - pregunto
- Vale, yo tengo que ir a buscar a las chicas – dice.
- Pues vamos.
Empezamos a andar por los pasillos al lado el uno del otro y de repente Sheila se esconde detrás de mi.
- ¿Pasa algo? - le pregunto girándome para encarar la.
- No, no pasa nada, solo que viene... da igual, no importa.
- Bueno, cómo quieras. ¿Vamos?
- Eh, si – responde un poco insegura.
Volvemos a andar pero esta vez, Sheila se pone un poco detrás de mi. Y justo en ese momento Wendolyn pasa por nuestro lado, yendo en dirección contraria.
- Oh, mira, Sheila con el cantante, sigue soñando idiota, a él nunca le gustarás – dice burlona, al pasar por nuestro lado.
Yo me paro de repente y Sheila choca conmigo. Yo me giro para verla.
- ¿Que ha dicho esa idiota? - digo enfadado
- Nada, no importa lo que diga – dice cómo si tuviera ensayada la frase.
- ¿Siempre te dice cosas de estas? - pregunta aún más molesto con la pija esa.
- No... Bueno, a veces...
- ¿Y permites que te diga esas cosas?
- No... no me importa lo que diga, tengo cosas más importantes y que me importan más.
- Pero no puede hablarte así, ¿tu las has oído? Tienes que hablar con algún profesor.
- No. No quiero complicaciones, y si lo hago se meterá más conmigo.
- Pues ya verá esa, cómo vulva a hablarte así...
- Liam, da igual. Vamos – dice compungida.
me tira del brazo y yo la sigo, pero cómo vuelva a oír que esa imbécil le habla a Sheila así, tendrá problemas.
Ando con Sheila por los pasillos hasta encontrar a Claudia con Niall.
- ¡Niall! ¡Claudia! - digo.
- Hola – dice Niall y se acercan.
- Hola – saluda Claudia – Vaya, estás con Sheila – me dice – Y estás vivo. Eso si que es raro.
Yo veo de reojo que Sheila asesina con la mirada a Claudia, que simplemente sonríe.
- Después hablamos, Claudia – dice Sheila.
- Uyyy, creo que ahora la que no va a estar viva soy yo – bromea.
- Que tal las clases? - pregunta Niall
- Muy largas – respondo – Pero eso ya no es algo nuevo.
- Yaaa – responde Niall.
- Dónde están los demás? - pregunta Sheila.
- Haber – dice Niall – Anna y Louis están juntos vete a saber dónde, con lo locos que están puede ser que en cualquier parte. Zayn y Cristina deben estar buscándonos, supongo...
- ¡Hola! - dice Cristina que llega justo en ese momento.
- Hola – decimos.
Detrás de Cristina llega Zayn con una pila gigante de libros.
- Cariño, ¿dónde quieres que deje esto? - le dice a Cristina.
- Pues, no sé. Después vamos a dejarlo en mi habitación.
- ¿Eso es tuyo? - pregunta Sheila sorprendida señalando los libros que carga Zayn.
- Sí – contesta para luego añadir – Con el chico incluido. Me ha salido una buena oferta, ¿verdad?
Todos nos ponemos a reír excepto Zayn.
- Cielo, ya no siento los brazos, ¿podemos ir a dejar esto? - pregunta desesperado.
- Vale, vamos – dice marchándose – Esperadnos aquí – nos dice antes de desaparecer entre la gente con Zayn detrás.

*Narra Zayn*

Cristina me ha hecho cargar con todos los libros, los suyos y los míos y no es que precisamente sean ligeros. Después de dejarlo todo en su habitación fuimos a buscar al resto y los encontramos en el mismo lugar que antes.
- Ya estamos de vuelta – dice Cristina alegre. Me encanta su entusiasmo. Siempre está contenta.
- ¿Ahora estás mejor, Zayn? - me pregunta Liam.
- Mucho mejor – respondo.
- ¿Vamos a tomar algo? - propone Niall.
- Vale, avisamos a los demás ¿no?
- Los locos están vete a saber dónde y Vanessa y Harry, no tengo la menor idea de su paradero, así que si los encontramos bien y sino, da igual.
- Vale, vamos – dice Cris cogiéndome de la mano.
Salimos e la universidad después de que todos dejáramos los libros. Yo estoy todo el tiempo al lado de Cris.
- Me gusta cómo te ha quedado el pelo hoy – dice de camino a Nando's. Sí, Niall y Claudia han elegido el sitio.
- Pues hoy me ha quedado muy mal.
- Pero que dices, a ti siempre te queda bien – dice.
- No es verdad, a veces me queda cómo una escarola.
- Anda ya, a mi si que me queda cómo una escarola.
- Uhhh, vaya una mentira, esa.
- Lo dices porque no me has visto por las mañanas – contesta con una sonrisa – Parezco una bruja
- Venga ya, tu no puedes parecerte a una bruja. Eres demasiado guapa para eso.
- Eres perfecto.

*Narra Claudia*

- Ahora vuelvo – le digo a Niall cuando empezamos a andar hacia Nando's.
- Vale – contesta.
Me acerco a Liam y Sheila.
- ¿Liam puedo hablar contigo? - le pregunto.
- Claro – contesta – ahora vuelvo, Sheila – dice antes de venir conmigo.
- ¿Ha pasado algo entre Sheila y tu? - pregunto.
- Bueno, sí, la verdad – dice – Ayer la encontré cuando llovía y la acompañé a la universidad, pero estaba cerrado y vino a dormir a mi casa.
- Que amable – digo.
- Gracias. Bueno, el caso es que la besé y ella no dijo nada, solo se encerró en la habitación y empezó a llorar. Yo lo oí y fui a ver que le pasaba y me contó... lo de cuando... cuando era pequeña.
- ¿Te ha contado lo de sus padres? - pregunto sorprendida.
- Sí, y esta mañana hemos quedado que seremos amigos – finaliza.
- Vaya, ya decía yo que no te lanzaba mirada asesinas – digo divertida.
- Sí, me alegro de eso, hasta ayer creía que había hecho algo mal.
- Oh, no. Eso lo hace con todos los chicos que se le acercan. No es nada nuevo. Pero me sorprende que te haya contado lo de sus padres, solo lo sabemos nosotras. Y si te lo ha dicho significa que te aprecia mucho.
- Me dijo que estaba enamorada de mí – dice.
- Eso la verdad es que no me sorprendo, a ti no te lo demuestra, pero cuando hablamos de ti, ella finge odiarte, pero se le ilumina la cara cuando te ve.
- Yo también estoy enamorado de ella.
- Se nota. Me alegro de que ahora estés mejor con ella.
- Y yo – dice visiblemente contento.

sábado, 9 de marzo de 2013

Capitulo XXVII Te quiero


*Narra Harry*

- Vanessa... - digo con un tono realmente dolido.
Me giro sin ni siquiera darle tiempo a contestar, pero ella no se detiene tan fácilmente, y no se como pero consigue atraparme. Corre mucho para ser una chica.
- Harry por favor. Dejame explicarte lo – me dice cogiéndome del brazo.
- ¿Que quieres explicarme? - digo yo enfadado – ¿Que tu no hiciste nada y que fue el quien te besó? No te preocupes que me se la historia. ¡Sabía que no podía darle una oportunidad al amor! ¡Sabía que me romperías el corazón! ¡No se como pude ser tan imbécil!
- ¡Me prometiste que no me dejarías! - grita ella con lágrimas en los ojos – ¡Sabía que no confiabas en mi!
- ¡A sido tu culpa! ¡Por enrollarte con el primero que encuentras! ¡Y yo fui una de tus víctimas!
- ¡No vuelvas ha hablarme!
- ¡Tranquila que no lo haré! ¡Esto se acaba! ¡Eres una puta!
- ¡Imbécil!
Entonces ella se va, y yo salgo de la universidad para ir a casa, donde abro y cierro la puerta de un portazo, haciendo que Louis se levante del sofá.
- ¿Que ha ocurrido Hazza? - pregunto yendo hacia mi.
- ¡La mierda del amor! ¡Eso es lo que ha ocurrido! - grito, y le cierro la puerta en las narices a Louis.

*Narra Sheila*

Empieza a llover. Cada vez con más fuerza y el frío me llega a los huesos. Me pongo debajo del porche de un edificio y espero a que deje de llover.
Un rato después me siento en el suelo y le mando un mensaje a Vanessa para decirle que no se preocupe por mi. Y que puede que pase la noche fuera porque no creo que me de tiempo a llegar antes de que cierren las puertas de la universidad.
- ¿Sheila?
Oh, no. Esa voz no. Por favor, que no sea él. Levanto la mirada y sí. El él. De verdad que no entiendo cómo el destino me odia tanto.
- Hola – digo tímidamente.
- ¿Que haces aquí? - pregunta preocupado.
- Es que se ha puesto a llover y no quería mojarme...
- Pues ven conmigo. Tengo un paraguas.
- No, no hace falta, Liam. No me importa esperar.
- ¿Pero cómo te voy a dejar aquí? Anda, ven.
- Que no, en serio – insisto yo.
Por favor que se marche.
- Mira, tienes dos opciones. O vienes conmigo o me quedo aquí contigo.
- Vale – digo levantándome – Vamos.
Me pongo a su lado debajo del paraguas. Me lo imagino yo o este paraguas es diminuto. Estamos demasiado juntos, así que me aparto un poco hasta mojarme el hombro.
- Te estás mojando – dice acercándose a mi.
Genial. Volvemos a las andadas.
- Tengo prisa, ¿podemos ira más rápido? - pregunto un poco más bruscamente de lo que quería. Pero eso no importa.
- Claro – dice acelerando el ritmo.
- Vale, si vamos a esta velocidad voy a llegar a la universidad en unos diez minutos. Puede que hasta me dejen entrar.
Caminamos y caminamos hasta que la universidad está delante de nosotros. Salgo de debajo del paraguas y me acerco corriendo a la puerta. Tiro pero nada. Vuelvo a tirar y nada, otra vez.
Mierda, no no no. Por favor no. Definitivamente el destino me odia y mucho. Vuelvo a tirar de la puerta. Ábrete, vamos, ábrete.
De pronto una mano está encima de la mía y me recorre un cosquilleo por todo el cuerpo. La aparto rápidamente y Liam intenta abrir la puerta pero nada.
No no no no no. Esto no está pasando. Puedo ver lo que va a pasar en mi fatídico futuro.
- Está cerrado – dice Liam
- Lo veo – contesto – gracias por traerme, ahora puedo arreglar mis problemas sola.
- No. Tu te vienes conmigo. ¿Como te voy a dejar sola aquí por la noche?
- Haciendo lo – respondo yo
- Vamos – exige él.
Yo examino mis opciones:
  1. Quedarse fuera de la universidad durante toda la noche.
  2. Irse a un hotel y gastarse todos los ahorros en una sola noche
  3. Colarse en la universidad por una ventana y ganarse un castigo y con lo patosa que soy, también una pierna rota.
  4. Irse con Liam.
Finalmente tomo la decisión más razonable y empiezo a caminar al lado de Liam, bajo el paraguas que nos protege de la lluvia.
Concentro toda mi energía en ignorar. Ignorar que Liam está muy cerca de mi. Ignorar que voy a su casa pasar la noche. Ignorar que puede que esta noche no cierre ni un segundo los ojos. Ignorara mi pasado. Y se esta forma me encierro en un pequeña burbuja abstrayendo me del mundo.
Liam destruye mi burbuja cuando habla.
- Hemos llegado – dice.
Miro su casa y realmente es cómo la imaginaba. Enormemente gigantesca.
- Que grande – digo.
- Lo sé, a veces me pierdo yo solo – contesta.
Entramos y Liam me enseña la casa. La cocina es enorme y hay cinco baños en toda la casa. Pero la habitación que más me gusta es el salón, dónde hay un gran puf en el que sentarse.
- Vamos arriba – dice Liam.
Subimos y me enseña su habitación. Tiene una cama, un armario y un despacho. Yo me esperaba algo más elaborado, pero me gusta, siempre he sigo una chica simple.
Después me lleva a la habitación de invitados, que está al lado de la suya.
- Tu vas a dormir aquí – me informa.
- Vale, gracias.
- ¿Te dejo algo para dormir?
- Eh, no, no hace falta.
- Si, hombre, así vas a estar más cómoda.
De verdad que yo no se para que pregunta este chico. Va a hacer lo que quiere digas lo que digas. Ahora sale de la habitación y vuelve un momento después con una camiseta suya.
- Toma – dice dándomela amablemente.
- Gracias – digo cuando ya le he cogido.
- Eh..., voy a preparar algo para cenar. ¿Quieres algo?
- Vale – contesto – ahora vengo.
Liam se dirige a la primera planta y yo miro la habitación. Es moderna y acogedora a la vez. En el baño que hay está todo ordenado y limpio.
Dejo el bolso encima de la cama y bajo a la cocina.
Liam está de espaldas a mi cocinando algo y cuando se da cuenta de mi presencia se gira para saludarme.
- Siéntate, enseguida está.
Hago lo que me dice y al poco tiempo viene a sentarse con un plato de huevos fritos entre las manos.
Por suerte se sienta delante de mi y la mesa es suficiente mente ancha como para que no me ponga muy nerviosa.
Empezamos a comer sin decir nada y creo que eso es lo mejor.
- ¿Mañana quieres que te acompañe a la universidad? - pregunta de repente.
- No, puedo ir sola. Pero gracias.
- Bueno, en realidad tengo que hacer el mismo camino así que iremos juntos.
Y ya está otra vez. Que de verdad yo no lo entiendo. Este chico pregunta una cosa y luego hace lo que le da la gana independientemente de tu respuesta. Por dios.
Termino de comer y recojo mi plato. Mientras Liam recoge el suyo.
Cuando ya está todo en su sitio subimos a la plata de arriba.
Yo voy hacia mi habitación. Y cuando he llegado me apoyo en la puerta y veo que Liam se ha quedado parado delante de mi.
- Buenas noches – digo yo al ver que no hace nada.
No contesta, al menos verbalmente, porque empieza a acercarse a mi. Yo intento retroceder pero no puedo. La puerta me lo impide.
No no no, esto no puede estar pasando. Hoy es el peor día de mi vida y el destino me odia más de lo que nunca lo ha hecho.
Y sin dejar que piense nada más, los labios de Liam chocan con los míos. Me esta besando. Sheila reacciona, un chico te esta besando. Y no es un chico cualquiera, es Liam.
Y esta es mi reacción: ponerle las manos en el pelo.
Pero Sheila, que te está pasando. ¡¿Qué haces?!

*Narra Liam*

La estoy besando, y ella no me ha alejado, es más, tiene sus manos en mi pelo.
De pronto, se separa de mi de golpe. Se toca los labios y después deja caer su mano. Niega con la cabeza sin mirarme a los ojos y abre la puerta rápidamente para entrar en la habitación.
Y yo me quedo allí, como un pasmarote mirando la puerta y preguntándome que acaba de pasar.
Oigo cómo Sheila se sienta en la cama y después nada más. Silencio. Por un momento pienso que se ha quedado dormida pero no puede dormirse tan de prisa.
Cuando me percato de que llevo cómo cinco minutos mirando una puerta, decido que es mejor que me vaya a mi habitación.
Me pongo el pijama y voy al baño a lavarme los dientes.
Cuando vuelvo a la habitación apago al luz y me tumbo en la cama. No puedo dejar de pensar en el beso. Ha sido... ¿Qué es eso? ¿Un sollozo?
Enciendo la luz de golpe y me levanto de la cama. Sí, ha sido un sollozo.
Salgo de la habitación y llamo a la puerta del cuarto de invitados. Nadie contesta, solo se oyen más sollozos.
- ¿Sheila? - pregunto.
Nadie responde y los sollozos paran durante un segundo para después continuar.
Pongo la mano en el pomo de la puerta y lo giro lentamente. Cuando por fin puedo ver un poco de la habitación, la veo. Tirada encima de la cama, llorando. Abro la puerta totalmente y entro.
Me acerco a la cama y me siento al lado de Sheila.
Pongo mi mano en su espalda y se la acaricio.
Ella gira bruscamente la cabeza al ver que tiene compañía y me mira.
- ¿Qué haces aquí? - pregunta secándose las lágrimas rápidamente.
- He oído que llorabas y he venido a ver que pasa.
- Nada, no pasa nada – dice rápidamente
- Claro que pasa algo, no estás llorando por nada
- No te importa lo que me pase – contesta conteniendo las lágrimas.
- Vale, puede que no me importe, pero al menos dime algo para que me queda más tranquilo. ¿Esto no tiene que ver con el beso, verdad?
- Eso no importa ahora.
- Oh, venga ya, es por el beso. Lo siento, puede que haya sido un poco repentino pero...
- Callate, no sabes lo que pasa. Es mejor que no digas nada.
- Pero si es por el beso, lo siento, de ver...
- ¡Dejalo! No es solo por el beso, es... - Y sin poder contenerse se pone a llorar otra vez.
- Eh – digo dulcemente – Tranquila, todo está bien. No llores – le acaricio la espalda pero no sirve de nada.
Sheila continua llorando desconsoladamente. Finalmente de me tumbo a su lado en la cama e intento abrazarla, pero ella se escabulle.
- No – dice entre sollozos.
- ¿Pero porqué? No entiendo porqué me evitas. Tan pronto eres amable conmigo cómo me evitas y me tratas mal. ¡Quiero saber que te pasa! ¡Yo no te he hecho nada!
- ¡Claro que me has hecho algo!
- ¿Pues que es?
- ¡Has hecho que me enamore de ti! - solloza.
Yo me callo de golpe. Esta enamorada de mi. Es la mejor noticia del mundo. Pero... lo ha dicho cómo si fuera algo malo.
- ¿Y eso es malo? - me atrevo a preguntar.
- Sí – contesta en un susurro.
- Pero... ¿porqué?
- Porque lo es.
- Pero hay una razón.
- No quiero hablar de eso – dice secándose las lágrimas.
- A lo mejor te sientes mejor hablando.
No dice nada durante un momento y nos quedamos en medio de un silencio sepulcral. Solo se oye su acelerada respiración.
Cuando habla, ya tiene la voz más calmada.
- Cuando era pequeña vivía en un ciudad no muy grande de España con mis padres. Ellos estaban muy enamorados. Un día, cuando tenía nueve años, mi padre tuvo un accidente de coche y murió – Hace una pequeña pausa, pero tan corta que no tengo tiempo a decirle que lo siento – Mi madre, nunca lo superó y siempre estaba en su habitación llorando o ausente, por lo que se puede decir que me crié sola.
Yo la miro a los ojos y en ellos solo puedo ver tristeza y melancolía.
- Siempre estaba haciendo cualquier cosa para que mi madre me hiciera caso. Hasta dos años después. Un día mi madre me dijo que iba a comprar. Yo pensé que sería algo bueno, que empezaba a recuperarse. Pero se hizo tarde y no volvía. Al final salí a buscarla, pero no la encontré. Dormí sola esa noche – Se seca un par de lágrimas que le resbalan por las mejillas antes de continuar – Y por la mañana unos policías vinieron a mi casa. Y me dijeron... me dijeron que mi madre he había suicidado. La encontraron muerta en medio de un charco de sangre con todo el cuerpo lleno de cortes.
Cierra los ojos y más lágrimas le resbalan de ellos. Yo no soy capaz de decir nada.
- Yo enseguida supe que mi madre había estado planeando esto desde que murió mi padre, pero había esperado a que yo fuera mayor como para saber cuidarme sola. Ella esperó porque me quería, pero no lo suficiente para no abandonarme. Ese día, me prometí a mi misma que nunca me enamoraría de nadie, porque yo no quería acabar cómo mi madre. Ella no podía vivir sin mi padre y yo no puedo permitir que me pase lo mismo. Y tampoco quiero tener hijos, porque no podría vivir sabiendo que se sienten abandonados cómo yo me sentí.
Ha estado todo este tiempo boca arriba y ahora se gira para quedar cara a cara conmigo.
- Todo iba bien hasta que apareciste tu. Primero pensé que con ignorarte se me pasaría lo que me pasaba contigo, pero no.
Le aparto un mechón de pelo de la cara y se lo pongo detrás de la oreja. Ella aparta su cabeza de mi mano y yo la retiro.
- Lo siento – digo en un susurro entrecortado.
- No lo hagas.
Su respuesta me deja un poco sorprendido. ¿Qué significa eso?
- Todo el mundo lo dice, pero yo no quiero que sientan pena por mi. Aún recuerdo el entierro de mi madre. Todo el mundo diciéndome lo mucho que lo sentía y todas esas estupideces. Yo solo quería que alguien viniera y me dejara hablar a mi para desahogarme. Pero en lugar de eso todo el mundo me hablaba a mi.
- Me gustaría haber estado allí ese día – digo sin poder evitarlo.
- Yo no. Prefiero haberte conocido ahora. Sino habría roto mi promesa hace mucho tiempo – dice y se le escapa una pequeña sonrisa de los labios.
- Lo siento.
- Ya te he dicho que no lo hicieras. Ni quiero compa...
- Lo digo por hacer que te enamoraras de mi – la corto
Ella me mira sorprendida. Estoy seguro de que no esperaba este tipo de disculpa.
- En el fondo no tienes la culpa. La tengo yo – dice al fin.
- Pero me alegro de eso.
- ¿Que yo tenga la culpa?
- No. Que te hayas enamorado de mi.
Ella no dice nada. Solo me mira con esos enormes ojos brillantes de las recientes lágrimas.
- Porque yo también lo estoy de ti.

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Chicas pasaos por el blog de Mercè:
www.a-world-of-magic-words.blogspot.com que muchas ya debeis conocer.

Y por el de Marina (el mío)
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miércoles, 6 de marzo de 2013

Capitulo XXVI Aru


*Narra Vanessa*

Estamos caminando por el parque, cuando empieza a sonar mi móvil. No tengo ganas de cogerlo en estos momentos, así que dejo que suene, pero como vuelve a sonar lo cojo.
- ¿Si? - pregunto.
- ¡Vanessa! - me grita alguien al otro lado de la línea. Reconozco su voz al instante.
- ¡Aru! - digo gritando, y las chicas me miran con una sonrisa.
- ¡Adivina! ¡Adivina!
- Sabes que no soy buena adivinando – le digo.
- ¡Me quedo en Londres un días!
Suelto un grito, lo que hace que todo el parque se me quede mirando. Pero no me importa. Estoy demasiado feliz. Aru, es nuestra mejor amiga de allí España.
- Por cierto bonita camiseta – me dice por teléfono.
- ¿Como sabes...? - empiezo, pero luego grito – ¡Ya estas aquí! ¡¿Donde estás?!
- Aquí – entonces alguien me toca el hombro. Me giro y puedo ver a Aru.
- ¡Aru! - gritamos todas.
- Vaya, si que me queréis – dice ella.
- ¿Que haces aquí? - pregunta Sheila.
- Me quedo hasta mañana por la mañana en Londres – dice, y una sonrisa se le dibuja en el rostro.
- ¡¿Aquí?! - digo, y ella asiente – ¡¿Hasta mañana?! - grito, y ella vuelve a asentir.
Entonces nos abrazamos y nos ponemos a gritar. La gente del parque se va dispersando, y oigo a varias madres decirle a sus hijos que se alejen de nosotras.
- ¿Porque no has avisado? - pregunto con una sonrisa.
- Quería que fuera una sorpresa – dice, y entonces se da cuenta de los chicos – ¡One Direction! - grita. Instintivamente los chicos se esconden detrás de las otras cuatro, y yo le pongo la mano en la boca antes de que acabe la frase.
- Tranquila – digo – ¿Prometes no gritar? - ella asiente, y yo le quito la mano de la boca.
- Harry, y Niall, y Zayn, y Louis, y Liam – dice abrazándolos – Mira Vane estoy tocando a los chicos de One Direction. Dios cuando se lo cuente a Mari – dice Aru.
- ¿Sigue tan idiota como siempre verdad? - pregunto.
- Si. Es como en las películas. La chica de yo me lo creo todo – dice Aru imitando la voz de Mari – Ayer la tenías que haber visto. Hacía tiempo que no se hacia el tinte y se le veían todas las raíces oscuras.
Todas empezamos a reír. Hace mucho tiempo que nadie nos hacia reír de esa manera. Ojala Aru pudiese quedarse, pero sus padres no la dejan. Uno, porque tiene dieciséis años tan solo, y aún no va a la universidad.
- ¡Adiós chicos! - grito yo.
Cogemos a Aru de la mano, y pasamos todo un día juntas. Vamos a comprar, vamos a ver una película al cine.

*Narra Anna*

Hacia medio año que no veíamos a Aru, y por fin ha venido. Aunque se vaya mañana por la mañana a primerísima hora. ¡Pero que importa! Lo más importante es que estamos juntas.
- Chicas... - dice Aru mirando su reloj – Son las diez de la noche. Creo que será mejor que me vaya yendo. Mañana tengo que levantarme temprano.
- Está bien – dice Vanessa corriendo a abrazarla – ¡Te quiero mucho! - le grita.
- ¡Yo también!
Acabamos de despedirnos, y Aru se sube al autobús, donde nos dice adiós con la mano, mientras tiene una sonrisa.
- Será mejor que vayamos a casa chicas – dice Claudia.
- Yo me voy a una discoteca – dice Cristina – ¡Adiós! - dice yéndose.
- ¡No hagas nada malo sin protección! - le grita Vanessa riendo.
- Yo voy a dar una vuelta – dice Sheila.
- ¿Seguro? - pregunta Vanessa.
- Claro – dice ella.
- Bien, pero cuídate – digo yo.
Sheila se despide, y nosotras tres, como no tenemos nada que hacer nos vamos hacia la universidad para dormir un poco. Vanessa mañana tiene examen, Claudia tiene hambre y quiere cenar, y yo simplemente me caigo del sueño.

*Narra Cristina*

Decido no cambiarme para ir a la discoteca. Tengo ganas de pasármelo bien un rato. Empiezo a andar hasta allí cuando veo algo que me detiene.
No puede ser él. No puede haber vuelto.
Salgo corriendo, intentando pensar en que no acabo de ver a mi ex-novio Ben. No por favor. Después de año y medio de maltratos esto no puede estar pasando de nuevo.
Llego a la discoteca, y inocentemente empiezo a beber y a beber. No se porque, pero eso me relaja muchísimo.
- ¡¿Cris estás bebiendo?! - pregunta una voz alucinando detrás mío.
- No, yo no. No he bebido en mi vida – digo tirando mi vaso a un lado.
- ¿Te crees que soy ciego Cris? - dice Zayn enfadado.
- Es que todo tiene una explicación... - digo yo.
- ¿Pero porque has empezado a beber? ¡¿Que te pasa?! - dice levantando las manos.
Instintivamente, me protejo la cabeza con los brazos y me acurruco en el suelo sin poder mirarle a la cara. Zayn baja los brazos lentamente sin dejar de mirarme atónito e incrédulo por mi reacción.
- ¿Pensabas que iba a pegarte? - pregunta en un susurro.
Miro a Zayn con lagrimas en los ojos. Me levanta rápidamente y empieza a correr justo cuando las lagrimas empiezan a bajar por mis mejillas.
Zayn se queda paralizado un momento asimilando todo lo que acaba de pasar.
Yo salgo de la discoteca sin dejar de correr. Entonces siento como me voy mojando entera. Genial, y ahora se pone a llover. Sigo corriendo sin mirar atrás, pero aún así puedo ver como Zayn empieza a seguirme gritando mi nombre.

*Narra Zayn*

Cris sale corriendo de la discoteca y yo me paro un momento para asimilar todo lo que me ha dicho, y al momento salgo corriendo detrás de ella sin parar de gritar su nombre a todo pulmón, pero ella no se detiene. Es que es cabezota.
Ya están todas las calles oscuras y llueve a mas no poder.
Cristina no deja de correr y yo no se que hacer para detenerla.
- ¡Cristina! - grito lo más fuerte que puedo.
Veo como está en medio de la carretera, y un coche corre hacia ella. Está demasiado oscuro para que el coche pueda ver nada, por lo que no se detiene.
Cuando ella escucha mi grito se para en seco. Entonces vuelvo a gritar su nombre, y ella se da la vuelta y ve al coche.
Corro hacia ella rezando para que pueda llegar a tiempo. No podría soportar que ella muriese, y yo estuviese vivo, pero sabiendo que está muerta por mi culpa. Que yo la podía haber salvado y al final no lo hice.

*Narra Cristina*

Corro sin parar sin ni siquiera mirar por donde paso. De repente oigo que alguien grita mi nombre y paro en seco.
Vuelven a gritar mi nombre y justo en ese momento me doy cuanta de que estoy en medio de la carretera. Entonces pasa todo muy deprisa.
Giro la cabeza y veo las luces de un coche que vienen hacia mi. Cierro los ojos y espero el golpe que puede que acabe con mi vida. Y entonces pasa. El coche se estampa conmigo.

Abro los ojos y solo puedo sentir un cuerpo pegado al mio. Alguien me esta abrazando.
- Ya esta - susurra una voz en mi oído - Ya ha pasado. Estas bien.
Y es entonces cuando me doy cuenta de todo. El coche no ha chocado conmigo. Ha sido Zayn. Él me ha apartado de la carretera.
Su mano me acaricia el pelo y esta lloviendo, por eso no distingo las lagrimas que salen de mis ojos o las lágrimas de la lluvia.
- Gracias - digo con voz temblorosa.
Zayn se aparta un poco de mi para poderme ver la cara. Sus manos están en mis mejillas y no deja de acariciarme.
- Oh dios, que susto me has pegado. Pensaba que ese coche iba a...
No puede terminar la frase y en lugar de eso me abraza muy fuerte, tanto que casi me deja sin respirar, pero aún así no me quejo.
- Lo siento
- No no no, tu no has hecho nada malo.
- Si no hubiera salido corriendo...
- Cris. No has hecho nada malo.
- Pero lo siento. Es que tenia miedo. Y lo mejor que se me ha ocurrido hacer es huir.
- Cris tranquila. Si no hubiese llegado a tiempo para apartarte, yo... no se que hubiese echo.
- Zayn tranquilo. Si me hubiese pasado algo tu tendrías que seguir con tu vida.
- Tu eres mi vida Cristina.
- Y tu eres mi héroe.

*Narra Vanessa*

Por fin he acabado de estudiar. Y solo son las once de la noche. Entonces alguien llama a mi puerta, y voy a abrir.
- ¿Blake? - digo extrañada.
- Hola preciosa – dice acercándose a mi, y haciendo que choque con la pared. Pone dos manos alrededor de mi cuello y no puedo escaparme.
- ¿Que quieres? Suéltame – le exijo.
- Vamos preciosa tranquilizate – dice él.
Pone las manos en mi cintura, y me inmoviliza. Cinco años practicando taekwondo y no lo he visto venir. Si es que soy estúpida. Entonces acerca sus labios a los míos, y me besa. ¡Espera! ¡Yo estoy con Harry! Forcejeo intentando soltarme, pero me es imposible porque te tiene completamente inmovilizada. Pido entre sus labios que me suelte, pero no me hace caso y sonríe.
- Vanessa... - dice alguien con voz dolida.
En ese momento Blake me suelta, y cuando me giro solo puedo ver el rizado pelo de Harry irse de allí enfadado.

sábado, 23 de febrero de 2013

Capitulo XXV Poco a poco


*Narra Claudia*

- Es decir, que tu no te acuerdas de tu madre, y tu padre es como un mejor amigo para ti, ¿me equivoco? - me pregunta Niall.
- Exacto – digo bebiendo un poco de mi zumo.
- ¡Claudia! - grita alguien.
- ¿Cris? - digo – ¿Que ocurre?
- Layla ha tenido un accidente – dice corriendo, y a mi se me cae el zumo de las manos y se estrella contra el suelo – Vamos rápido al hospital.
- Lo siento Niall tengo que irme.
- Claro – me dice él.
Cristina me arrastra hasta que encontramos a todas las chicas. Solo nos falta Vanessa, y por lo que veo esta hablando con Harry.
- ¡Vanessa! ¡Layla ha tenido un accidente! - le gritamos – ¡Vamos al hospital!
- No – nos dice ella en tono seco – Yo no voy.
- ¡¿Que?! - grita Sheila – ¿Nos has oído?
- Haber espera que se lo repito más despacio – dice Anna – Layla, la chica rubia que va con Wendolyn. Ha tenido, pretérito perfecto del verbo tener. Un accidente, cosa mala que puede llegar a la muerte – dice Anna.
- Ya se lo que es – grita ella – Pero no pienso ir a ver a una persona que nos ha hecho la vida imposible des de que llegamos a la universidad. Lo siento pero no puedo – dice ella, y se va mientras Harry la sigue.
- ¡Vamos nosotras!
Subimos a la limusina y vamos directas al hospital. Rezo por que no sea nada grave y se pueda solucionar con el tiempo.

*Narra Anna*

Llegamos al hospital, y entramos como unas locas en recepción. La señora nos mira un poco asustada, pero intenta disimularlo.
- ¿Puedo ayudarlas?
- Si, una chica ha tenido un accidente. Layla Parks – dice Cristina.
- Planta tres habitación 236 – nos dice la mujer.
- ¡Gracias! - gritamos.
Subimos en el ascensor tan rápido como podemos, hasta que llegamos a la habitación, y oímos como Alex se lamenta, y Ginger llora.
- ¡¿Que ha pasado?! - grita Cristina cuando entramos en la habitación.
- Que estos dos peleles – dice Layla señalando a Alex y Ginger – Dramatizan mucho. Solo me he roto una pierna.
- ¡Pero podría haber sido más grave! - grita Alex enfadado. Nunca me había parado a mirarlo, pero al verdad es que era muy guapo – ¡Porque si te llega a pasar algo me daría un ataque!
- ¡¿Por que tendría que molestarte?! ¡Al fin y al cabo nunca me has hecho caso! – le grita Layla.
- ¡No ye he hecho caso porque tengo miedo a mi hermana!
- ¡No metas a tu hermana en esto! - le vuelve a gritar.
- ¡La meto porque ella tiene la culpa!! - grita Alex.
- ¡¿La culpa de que?!
- ¡De que no pueda pedirte para salir! - grita él, y luego se lleva la mano a la boca, y se va rápidamente de allí.
- ¿Donde está Vanessa? - pregunta Layla con unas lágrimas en los ojos. Intentando disimular lo que acaba de pasar con Alex.
- Ella no ha querido venir... - digo yo.
- Bueno, siempre nos hemos llevado mal.
- Pero eso no significa que no tenga corazón – dice la voz de Vanessa que acaba de entrar por la puerta.
- Vanessa... Has venido – dice Layla sin creerse lo.
- He venido – afirma ella.
- ¿Que es lo que te ha hecho cambiar de idea? - le pregunta Cristina.
- Harry – se limita a decir con una sonrisa.
- Muchas gracias por venir – dice Ginger – Significa mucho para nosotras dos.
- ¿Donde está la diva? - pregunta Vanessa refiriéndose a Wendolyn.
- Ella no ha venido a verme.

*Narra Vanessa*

Me voy de allí. No entiendo porque tengo que ir a ver a Layla, si ella nunca ha sido simpática conmigo ni nada por el estilo. Ella tampoco lo haría por mi. ¿O tal vez si? No. Ella es la perra faldera de Wendolyn. Nunca haría eso por mi.
- Vanessa – me dice Harry detrás mío, pero yo sigo andando – Vanessa detente – sigue el, pero no le hago caso – Te he dicho que pares – me dice cogiéndome de la mano y deteniéndome.
- ¡Harry no voy a ir! - le digo sentándome en el suelo.
- No hagas el papel de niña pequeña Vanessa – dice él enfadado.
- ¡No voy a ir! - digo cruzándome de brazos.
- Vanessa por favor. ¿Tienes corazón? - me dice Harry.
- ¿Que? - digo extrañada por la pregunta. Normalmente se preguntan otras cosas.
- ¿Tienes corazón?
- Creo que si, si no hubiese muerto ya – digo riendome.
- No hace gracia Vanessa. Si tienes corazón usalo – me dice Harry – El te dirá lo que tienes que hacer – entonces se pierde por la multitud.
- Ya se parece a Liam y Sheila – murmuro mientras me levanto y cojo un taxi que me lleva hasta el hospital – Hola buenas noches – le digo.
- Buenas noches – contesta.
- Sabe donde esta una chica llamada, ¿Layla Parks? - digo.
- Si señorita – dice mirando en su ordenador – Planta tres, habitación 236.
- Muchas gracias – digo.
Subo en el ascensor, pensando en que no le he dicho nada a Harry, así que le escribo un mensaje diciéndole que me ido de la fiesta.
- ¿Donde está Vanessa? - oigo la voz de Layla al otro lado de la puerta.
- Ella no ha querido venir... - dice Anna.
- Bueno, siempre nos hemos llevado mal.
- Pero eso no significa que no tenga corazón – digo yo entrando por la puerta.
- Vanessa... Has venido – dice Layla sin creerse lo.
- He venido – afirmo.
- ¿Que es lo que te ha hecho cambiar de idea? - me pregunta Cris.
- Harry – digo con una sonrisa forzada.
- Muchas gracias por venir – dice Ginger – Significa mucho para nosotras dos.
- ¿Donde está la diva? - pregunto refiriéndome al monstruo de Wen.
- Ella no ha venido a verme – dice Layla bajando la cabeza.
- Todos fuera – ordena una voz potente. Nos giramos y vemos a Alex que está parado en la entrada de la puerta – Tengo que hablar con Layla.
Todos nos vamos sin rechistar a la sala de espera. ¿Quien iba a decir que siete enemigas se harían amigas en un hospital?

*Narra Clara*

Adam y yo llegamos a la universidad, y él me dice que me espere en mi habitación, que en media hora vaya a la suya. Decido cambiarme por algo más sencillo que este vestido, y me pongo esto (Conjunto)
Miro el reloj, y veo que ya ha pasado media hora, así que decido bajar a su habitación, y llamo a la puerta. Me abre un Adam sin camiseta.
- Pasa – dice con una sonrisa.
- Esto... si, yo... ya paso – le digo, y me siento en la cama mirando al suelo.
- Me gusta más hablar con la gente si nos miramos a la cara y no al suelo – dice Adam.
- Si te pusieses una camiseta tal vez podría hacerlo – contraataco yo, pero luego me llevo una mano a la boca arrepintiéndome de lo que he dicho.
- Como tu digas – dice él levantándose, y cogiendo una camiseta del armario – Ya puedes mirar.
- Gracias – digo levantando la vista.
Adam y yo empezamos ha hablar de todo y más. Me explica que tiene dos hermanas mayores, sus padres están divorciados. Me explica la historia de su padre y su madre.
- ¿Y tu?
- Bueno, tengo una hermana llamada Alba de nueve años, mis padres no están divorciados, pero por motivos del trabajo de mi padre hemos tenido que venir aquí.
- Me alegro que lo hayáis hecho – dice él regalándome una sonrisa.
Entonces empieza a sonar One Thing en mi móvil. No conocía al grupo de los chicos, pero tan solo escuchar dos canciones ya me enganché.
- ¿Si? - digo.
- ¡Clara! - me grita Vanessa.
- Oye, ¿tu quieres que me quede sorda? - ironizo.
- Te quería decir que Layla ha tenido un accidente. Estamos en el hospital. Ahora estamos volviendo para la universidad.
- Bien, os espero en la habitación – digo, y ella me cuelga.
- ¿Que ha ocurrido? - me pregunta Adam una vez que dejo el móvil y me levanto.
- Una chica ha tenido un accidente. Una tal Layla. Las chicas ya están volviendo – le explico – Me lo he pasado muy bien contigo – digo yendo hacia la puerta, y el me sigue.
- Yo también... - dice pasándose una mano por el pelo.
- Bueno....
- Bueno....
- Pues hasta mañana – digo dándome la vuelta esperando que me detenga.
- Claro – dice él, y como veo que no va ha hacer nada me voy andando y oigo como cierra la puerta.
Si quieres que un amor funcione, lo que no tienes que hacer es presionarlo. Debes darle tiempo. Y creo que con este amor vamos a necesitar mucho tiempo...

*Narra Zayn*

Me levanto gracias al despertador de las narices. Liam se empeñó en comprar uno y ahora no para de sonar cada día por la mañana.
- ¡Por el amor de Jesucristo que alguien apague el cacharro de las narices! - grita Harry. Se levanta con un bate de béisbol en la mano y le da un golpe hasta que lo rompe.
- Te pareces a Vanessa – digo yo – Ella siempre hace eso.
- Hablando de Vanessa – dice Harry – ¡Vamos a verla!
- Sera a verlas – rectifica Liam.
- Si eso vamos a verla – vuelve a decir, y sale corriendo por la puerta – Mejor me pongo la ropa antes de salir a la calle.
- Mejor – dice Niall riendo.
- Vanessa ha cambiado a nuestro Harry – dice Louis fingiendo que llora.
- Os acordáis el día que dijo: Nadie me cogerá jamás – digo yo recordando aquel día.

*FlashBack*

Estábamos en nuestra pradera favorita. Liam tenía a Danielle, su novia, apoyada en su pecho, Louis tenía a Eleanor en las piernas, y yo tenía a Perrie sentada a mi lado.
- Se os ve muy bien juntos – nos dijo Niall.
- Es el amor – dijo Louis imitando a Shakespeare.
- Algún día encontraré a alguien que me haga feliz – dijo Niall.
- Yo no. A mi nadie me cogerá jamás – nos dijo Harry tumbándose en la hierba.

*Fin del FlashBack*

- Era cuando salíais con Eleanor, Pierre y Danielle – dice Niall.
- Si... - dijo Louis recordando aquellos momentos.
- ¿Las hecháis de menos? - nos dijo Niall.
- Un poco - confesé. Era verdad. Extrañaba a Perrie. Todos esos momentos vividos.
- Yo también encuentro a faltar a Eleanor. Pero con Anna, cada día pienso menos en ella.
- Yo ya no pienso en Danielle. Todo gracias a Sheila.
- Pero si no estáis juntos.
- Aún así.
- ¡Vamos a ver a Vane... Digo a las chicas! - grita Harry saliendo por la puerta – ¡Vamos!
Salimos de casa, y entramos en la universidad. Nosotros nos vamos a clase de música, por lo que no podemos ver a las chicas hasta que suena el timbre.
- Hola guapa – le digo a Cristina.
- Vais muy guapas – alaga Niall. (Conjunto de las chicas)
- Gracias – dice Sheila con una sonrisa.
- ¡¿Sabéis que?! - grita Vanessa.
Entonces se oye la voz del director, anunciando que habrá un baile de invierno. Entonces todos los chicos se tapan los oídos, y al ver lo que hacen nosotros los imitamos. Entonces todas las chicas del colegio se ponen a gritar y solo se oye su grito. El baile será la semana que viene.
- Vamos a algún sitio – dice Vanessa.
- Os parece... ¿Al parque? - pregunto.
- ¡Si! - gritan las chicas.
- Pues vamos al parque – dice Louis.
Los chicos quieren ir en limusina, pero las chicas nos convencen para ir andando hasta allí, y con los ojos de perro abandonado que nos han puesto no les hemos podido decir que no.