miércoles, 17 de julio de 2013

Premio (HappyGirl)

Gracias a otracosamariposa por la nominación.

Preguntas
 
1. Cual es tu libro favorito
 La verdad es que he leído muchísimos y siempre me cuesta mucho elegir uno, pero uno de los que más me ha gustado nunca es Being Jamoe Baker de Kelly Oram.
 
2.Cual es tu película favorita
 La verdad es que no tengo una pero me gustan mucho las de ciencia ficción con un poco de romance.
 
3.Tienes una mascota?
 No.
 
4. Alguna frase o dicho que te haya quedado en la cabeza?
Tengo un par. Esta es una frase que siempre me ha gustado: Stars can't shine without darkness.
Y esta es una que leí ayer y realmente me encantó: No juzguéis a un libro por su cubierta, ni por su último capítulo... Si no por la historia anterior - Richard Monteith, primo de Cory Monteith
 
5.País al que siempre has querido ir
 Canadá, pero solo de viaje.
 
6.Tienes alguna obsesión con algo?
 Desde luego que sí, creo que con demasiadas cosas. Una de mis mas recientes es con Divergente, y otra con Cory Monteith.
 
7.Que comiste ayer xD?
 Sandía, sandía y más sandía (es mi fruta favorita)
 
8.Cual es tu hobby?
 Leer, ver series en Internet y blogear
 
9.Música que escuchas?
No tengo una música favorita, me gustan bastantes de diferentes, pero últimamente estoy escuchando muchas canciones lentas como por ejemplo Everytime de Britney Spears.
 
10. Que estilo de película o libro prefieres?
 Algo romantico y si puede ser de ciencia ficción, pero ante todo romance.
 
11.Porque iniciaste un blog?
Me hacía ilusión compartir cosas con gente.


No voy a nominar a nominar a nadie a este premio, pero si queréis podéis responder a las preguntas en vuestro blog.

martes, 9 de julio de 2013

Capitulo XXIX Llega la Navidad

*Narra Cristina*

Llevamos ya diez minutos andando, y Zayn no me ha dicho ni tan solo donde vamos, así que al final me paro y decido preguntar, pero lo que veo ya me da respuesta.
- ¿Que hacemos aquí?
- Vamos a enfrentarte a tu miedo – dice él tirando de mi.
- ¡Ni hablar Zayn! ¡Ni en un millón de años!
- Voy ha hacer que ese tal Ben se entere de que si vuelve a ponerte una mano encima va a tener serios problemas conmigo.
- Vaya, vaya. Han pasado dos años y no has cambiado nada White – oigo decir a mis espaldas.
Me giro temiendo lo peor. Y no me equivoco. Ahí está Ben. Su pelo rubio se ha vuelto algo más oscuro des de la ultima vez que lo vi, pero sigue teniendo esa sonrisa maliciosa en la cara.
- Hola – dice Zayn poniéndose un poco por delante de mi.
- ¿Y tu quien eres? - pregunta Ben despectivamente.
- El novio de Cris.
- Vaya, veo que te has buscado a otro para que te pegue, si que me echabas de menos – dice orgulloso.
- Eres la peor persona que existe en este mundo – digo a la vez que Zayn dice:
- Yo nunca la pegaría.
Yo miro a Zayn y le sonrío. Él es justo lo contrario que Ben. Él es la mejor persona que existe en este mundo.
- No quiero que vuelvas a acercarte a Cris, nunca más – le dice Zayn.
- ¿Porque? ¿La quieres toda para ti? Tranquilo, por mi te la puedes quedar, solo es una niña mimada que para que haga lo que tu quieres tienes que pegarla y amenazarla.
- No quiero que vuelvas a acercarte a ella.
- ¿O sino que vas a hacerme? - dice y puedo ver que empieza a enfadarse.
- Zayn, quiero irme – le susurro discretamente a la oreja.
Pero él no me hace caso.
- No creo que quieras saberlo – contesta él.
Ben lleva se lleva una de las manos a la espalda. Esto no tiene muy buena pinta.
- Zayn, vayámonos – le digo desesperada.
Pero él vuelve a ignorarme. Yo ya no se que hacer. Quiero que nos vayamos de aquí, conozco a Ben y se que esta molesto. Y cuando Ben se molesta o te vas pitando, o asumes las consecuencias.
- Zayn. Nos marchamos.
- Cris, por favor, no voy a dejar que este imbécil de salga con la suya.
- Por favor, te lo ruego, vayámonos ahora. Esto no tiene importancia. Por favor – le suplico con lágrimas en los ojos.
- Vale, venga. Vamos – cede al fin.
Yo me relajo un poco al ver que empezamos a andar y no pasa nada. Pero en algo imposible que Ben no hagas nada.
- Eh, ¿a dónde vais? - grita.
- No contestes por favor, ignóralo y vayámonos – le susurro a Zayn
- Vale – contesta también en un susurro.
Pero Ben se acerca corriendo a nosotros y se coloca delante par impedirnos seguir andando.
- Vaya, vaya, veo que la chica sigue huyendo, igual que antes, las cosas no cambian – dice con una mano en la espalada.
Yo le miro y la mano que tiene escondida me da mala espina.
- Pero para que las cosa sean igual que antes, nos falta algo, no te parece – dice.
Y mientras habla, va sacando lentamente la mano escondida y deja a la vista, un enorme cuchillo. Cómo cuando me amenazó.
Yo siento cómo Zayn se pone tenso a mi lado y aprieta la mi mano que tiene agarrada. Una lágrima me resbala por la mejilla y no hago nada para evitarlo.
Esto es revivir lo que ya ha pasado. Esto es una pesadilla.
- ¿Que te parece? - dice acariciando la hoja del cuchillo – Te acuerdas de él.
- No le hagas nada a Zayn – digo instintivamente.
Él me mira, pero yo no parto mis ojos de los de Ben.
- Haré lo que tu quieras, pero no le hagas nada a él, por favor – le suplico.
- No quiero nada de ti, niñata. Solo que te olvides de mi y no vuelvas a acercarte o tendrás problemas. Tu y tu noviecito – dice – Y no se te ocurra decirle nada a la policía o te arrepentirás de haber nacido.
- Vamos – dice Zayn bruscamente y tira de mi mano.
Él y yo nos alejamos y cuando estamos a unos metros de distancia, miro por encima de mi hombro para ver a Ben mirándome con sus ojos negros y misteriosos, con una mirada asesina.
Empiezan a caerme lágrimas por los ojos, mientras nos alejamos rápidamente. Intento cubrirme la cara con el pelo para que Zayn no lo note, pero no sirve de nada.
- No llores, Cris – dice él parando de golpe y abrazándome – Ya ha pasado.
- Pero yo no puedo para de llorar. He pasado un miedo horrible.
- Lo siento mucho, no debería haberte hecho ir – dice abrazándome – ha sido una mala idea. Lo siento
- No pasa nada – digo como puedo – Estoy bien.
Me separo de él e, intentando disimular lo muy asustada que sigo, me seco las lágrimas y le dedico una sonrisa.
Él me da un beso en la frente y vuelve a abrazarme para después darme la mano y seguir caminando.

*Narra Shiela*

Liam y yo llevamos una hora paseando y ahora nos hemos sentado en un banco. Todo nuestro alrededor está nevado y hace muchísimo frío.
- Sheila – dice Liam después de un rato de silencio.
- ¿Qué? - pregunto girando la cabeza para mirarle.
- ¿Qué vas a hacer por Navidad?
La pregunta me pilla por sorpresa. No había pensado en eso y queda menos de dos semanas.
- Pues... eh, no lo sé. Supongo que iré a visitar a algún amigo de mis padres o... no sé. ¿Porqué?
- Me... me gustaría que vinieras conmigo a mi casa. Así conocerías a mis padres.
- Liam... no, no quiero molestar.
- ¡¿Qué?! Pero si tu no molestas. Es más, si vienes estoy seguro de que lo pasaré aún mejor.
- No, Liam, no quiero acoplarme a tu familia. Solo porque yo no tenga no significa que tenga que venir contigo. Puedo quedarme en la universidad.
- Eso si que no. No voy a dejar que te quedes sola en la universidad pudiendo venir conmigo. De ninguna manera.
- Pero...
- No. te vienes conmigo y no hay más que hablar.
- No... en serio que no.
- ¿Porque no quieres venir?
- Es que... me da cosa conocer a tus padres.
- Oh, venga ya. ¿En serio?
Yo solo bajo la mirada avergonzada.
- Sheila, por favor. Sería el el mejor regalo de Navidad – dice mirándome con su irresistible carita.
- Es que... no sé, Liam.
- Por favor– dice poniendo cara de cachorrito.
- Bueno, vale – digo arrastrando las palabras.
- ¡¡Sí!! - salta del banco y me levanta a mi para darme un abrazo – te prometo que van a ser las mejores navidades de tu vida.
- Sé que lo serán.

*Narra Cristina*

- Zayn, me estoy congelando – le digo por enésima vez
- Lo siento, se me ha roto la calefacción del coche – responde él.
- Y no lo puedes llevar a que lo arregles, hace un frío mortal aquí dentro – le digo castañeando de dientes.
- No te quejes tanto que tu eres la que tiene la manta – dice.
- Anda, podemos compartirla.
- ¡No!
- ¿Porque no? - pregunta extrañada
- Si te tengo tan cerca, me vas a distraer y no quiero tener un accidente.
- Me gusta causar ese efecto en ti – le digo acercándome.
- Cris... - dice alejándose un poco.
- Dime – digo con voz seductora.
- No quiero tener un accidente.
- Ni yo – continuo con la misma voz.
- Pues alejate o estamos los dos muertos ya.
- Vaaaaaale – digo volviendo a sentarme bien - Que soso estás - digo fingiendo molestía.
- Sabes que te quiero pero quiero mi vida - contestó riendo.
Zayn conduce un poco más y después aparca el coche en la única plaza del aparcamiento que queda libre. Salimos del coche y vamos hacia el bar que por suerte sí tiene calefacción.
Nos sentamos en una de las mesas con banco y nos quedamos acurrucados.
- Quiero pedirte algo – dice Zayn
- ¿Que pasa?
- Quiero que vengas a mi casa esta navidad.
Yo me quedo quieta un momento. Y después empiezo a saltar de alegría.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. ¡¡¡¡¡Zayn Malik me ha pedido que vaya a su casa por Navidad!!!!! ¡Si!. A mi. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Me lo ha pedido a mi, porque soy su novia!!!!!!!!!!! Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh!!! – grito.
- Cris, calmate.
- ¡¡¡¡AHHHHHHHHHHHHHHH!!!! - continuo gritando.
- Por favor tranquilizate – me suplica Zayn.

*Narra Zayn*

Vaya, le ha dado un ataque de locura.
Así que me acerco a ella y la cojo de los brazos para que se quede un poco más quiera y después la beso. Ella se queda inmóvil de golpe. Después de un rato de besar la me separo y ella vuelve a saltar y grita cómo una loca.
- Y estamos – suspiro.
Veo que esto va para largo, así que me siento y ella se va calmando poco a poco (muy poco a poco), pero al final se vuelve a sentar a mi lado.
- ¿Has acabado? - le pregunto.
- Creo que sí. Ahora tengo mucho calor de tanto saltar – dice resoplando.
- Pues no me extraña, has estado casi media hora saltando y gritando sin para, yo no se como aún tienes voz – digo divertido – Bueno... ¿y que me dices de lo de venir a mi casa?
- ¿En serio? - dice mirándome - ¿Después de 30 minutos de saltar y gritar de alegría y me lo preguntas?
- ¿Eso es un si? - pregunto.
- Eso es un, ¿cuando nos vamos? - dice con una sonrisa y entonces me besa.
Y sigo sintiendo lo mismo que el primer día que la besé, y se que nunca nos vamos a separar. Que nuestro amor será para siempre.

*Narra Vanessa*

Después de que cayesen los primeros copos de nieves, decidimos ir a casa de Harry. Tendría que haberme abrigado un poco más. Me estoy congelando.
- Vanessa me molestas con tanto castañeo – dice Hazza riendo.
- Callate Harry.
- Anda venga ven aquí – dice él pasando su brazo por mis hombros. Entonces se separa un momento y se quita la cazadora – Ten.
- ¿Estas de broma verdad? - le digo incrédula.
- Ten – insiste él.
- No. Voy a ver si tengo algo en el bolso – digo rebuscando, cuando saco mi cazadora y unas gafas de sol.
- ¿Para que te pones gafas de sol si está nevando?
- Porque me quedan muy bien – digo con una sonrisa. Me encantaba bromear con estos temas. Era demasiado vanidosa.
- ¡La reina de la modestia señoras y señores! - grita Harry, y todo el mundo se para de golpe.
- ¡Corre Styles! - grito yo.
Una ensalada de chicas empieza a correr detrás nuestro, y Harry y yo reímos mientras corremos como si la vida nos fuera en ello. Bueno... en realidad... la vida si nos va en ello.
Llegamos a casa de Harry, y entramos corriendo gracias a su gran habilidad con los dedos para poder meter la llave en la cerradura y... ¡Para que mentir! Gracias a que la puerta estaba abierta.
- Yo me voy a duchar – digo.
- Claro siéntete como en tu casa – dice irónico.
- ¿No quieres que me duche en tu casa? - pregunto con una sonrisa coqueta.
- Te iré a buscar toallas y algo para que te pongas de ropa – dice él subiendo hacia arriba, y yo sonrío.
- Gracias – le digo.
Empiezo a subir las escaleras, hasta que encuentro el baño y entro dentro sin molestarme ni siquiera a poner el seguro.
Abro el grifo y el agua congelada cae sobre mi piel. Me encanta ducharme con agua fría. Me despeja la mente.
- Vaya vaya así que te duchas con agua fría – dice Harry al otro lado de la cortina.
- Vete Styles – digo muy tranquila.
- Vale, pero me lo tendrás que compensar – dice con la voz ronca, y se que tiene una sonrisa de deseo.
- Te lo prometo – digo yo y oigo como cierra la puerta.


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No sabemos cuanto sentimos todo este tiempo sin escribir pero con el final de curso y todo incluido se nos hace imposible escribir. Perdonadnos por favor.
PD: La novela está llegandoo ya a su fin! espero que la hayais disfrutadoo! No quedaran muchos mas capituloss

Kisses

domingo, 26 de mayo de 2013

Capitulo XXVIII Estamos juntos



*Narra Sheila*

¿Pero cómo he podido decir eso? Maldita palabrita, joder. ¿Y ahora que hago? Dios, que vergüenza. Bajo la cabeza completamente sonrojada, cuando lo hace. Me besa.
Y ahí está otra vez la explosión de sensaciones en mi interior. Todo se borra de mi alrededor y solo puedo agarrarme al cuello de Liam para asegurarme de que no se separa de mi. Y efectivamente no lo hace.
Y cuando se nos acaba el aire, él se aleja y yo me quedo quieta un momento asimilando todos lo que ha pasado.
- ¿Tienes más peticiones de felicidad? - al ver que no respondo añade – Yo tengo una propuesta.
- Dime – digo casi sin aliento.
- ¿Quieres salir conmigo?
Ohhhhhhhhhh. Sí sí sí sí sí. Quiero gritar de alegría que sí. Pero para hacerlo tendría que encontrar mi voz primero. Así que solamente asiento con la cabeza.
Liam despliega una sonrisa que no se cómo le cabe en la cara y luego me besa otra vez. Y vuelve a desaparecer todo con la explosión de emociones.
- ¿En serio que sí? - pregunta un rato después, cuando estamos tumbados en la cama, uno al lado del otro.
- Sí. He descubierto que te necesito para volver a ser totalmente feliz. Y esta es la forma en la que mejor encajas en mi vida.
Pasamos el resto de la tarde tumbado en la cama simplemente hablando y disfrutando el uno del otro.
Hasta que llaman a la puerta.
- Liam, se ha hecho muy tarde. Son las siete y media, deberías irte a casa y nosotras tenemos que irnos preparando para cenar – dice Claudia sacando la cabeza por la puerta.
- Vaya, es verdad – dice Liam ya sentado en la cama – Mejor me marcho. Seguro que me toca a mi preparar la cena.
Claudia en entra en la habitación y se despide de Liam. Yo me levanta de la cama y me acerco a él. Liam se gira y me da un fuerte abrazo mientras me susurra:
- Te echare de menos.
Yo solo puedo sonreír y decirle que yo también antes que que se vaya y me quede mirando la puerta con una sonrisa tonta en la cara.
- ¿Que ha pasado aquí?
- ¿Dónde? - pregunto volviendo a mi.
- Aquí. A ti te ha pasado algo. Estoy segura.
- Solo hemos estado hablando y eso.
- ¿Y que es “eso”?
- Nada, solo hemos hablado y tal.
- Y tal. Vale.
- ¿Vale que?
- Que estoy segura de que ha pasado algo más y también estoy segura de que me lo terminarás diciendo.
- Bueno, hemos hablado de cosas que nos harían felices y ha... surgido el tema de salir juntos y...
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh – el grito de Claudia me interrumpe - ¿Estáis saliendo? - chilla.
- Sí – digo con una sonrisa y ella rápidamente me abraza y sale de la habitación corriendo y gritando para decírselo a las demás.
Yo me quedo en la habitación y me siento en la cama para luego coger el móvil. Tengo un mensaje nuevo.

Holaaaa,
Acabamos de separarnos y ya te echo de menos. Espero que mañana nos veamos y pasemos todo el día juntos.
Espero haberte sacado una sonrisa un día como hoy y que ahora lo recuerdes con un toque de felicidad.
Te quiero muchísimo.
     -Liam

Es un cielo. No se como he podido estar sin él. Y estoy segura de que a partir de ahora voy a recordar este día con una lágrima y una sonrisa. Cada una en conmemoración de los dos hombres que más quiero en mi vida.
- Mirala, pero si tiene cara de tonta enamorada – oigo que dice Vanessa desde la puerta.
Levanto la cabeza y las encuentra todas en la puerta corriendo a abrazarme. Casi me dejan sin respirar del abrazo, pero le quito importancia.
- ¡Felicidades! - grita Vanessa.
- Gracias – digo yo con una sonrisa.
- Ayer casi me atropella un coche – dice de golpe Cristina, y todas la miramos.
- ¿Que? - dice Vanessa susurrando intentando mantener la calma.
- Ayer. Casi. Me. Atropella. Un. Coche – dice ella más lento.
- No no. Ya te sentí la primera vez – dice Vanessa.
- ¿Entonces para que me has hecho repetirlo? - pregunta confusa Cristina.
- Esta niña es tonta – dice Anna.
- ¡¿Que hiciste para que casi te mataras?! - grita Vanessa.
- Nada – dice Cristina – Solo salí corriendo mientras llovía, no vi un coche, y de no ser por Zayn ahora estaría en el hospital o muerta – dice – Más de lo normal.
Entonces llaman a la puerta, y Claudia se levanta para abrir. Aparecen los chicos, y Vanessa corre a abrazar a Zayn.
- ¡Dios te bendiga Zayn! - grita – ¡Gracias por salvar a Cristina!

*Narra Clara*

- ¡Dios te bendiga Zayn! - grita Vanessa – ¡Gracias por salvar a Cristina!
- ¡Oye! ¿Y yo que? - pregunta Harry poniendo pucheros.
- Lo mejor para el final – dice Vanessa y le da un beso – ¿Mejor?
- Mucho – dice él con una sonrisa triunfante.
- Esto... - empieza a decir Adam – Clara ¿podemos hablar?
- Claro – murmuro.
Salimos fuera, y cierro la puerta detrás mío, mientras oigo como cruje. Alguien debería hacer algo con estas puertas. Me apoyo en ella y espero a que Adam diga algo, pero como no lo hace, decido empezar yo ha hablar.
- Esto... ¿Querías algo en concreto? - digo yo.
- Si – dice él – Me gusta una chica, pero no se como decirle que la quiero – continua, y eso se me clava como un puñal en el pecho – Me gustaría, ya sabes, tu eres una chica.
- Muy atento – digo.
- Ignorando el comentario – dice – Me gustaría que me dieras algún consejo. Ya sabes. Para conseguirla.
- ¡Hermanito que Clara no llega a la indirecta! - se oye la voz de Anna por detrás de la puerta.
- Cotillas – murmura Adam, y suelta un par de maldiciones.
- ¡Mamá te va a reñir!
- ¡Hola! - digo yo – ¡Aún sigo aquí! - entonces Adam me mira.
- Me parece increíble que no lo hayas entendido – dice.
- ¿Entender que?
- Tu eres la chica Clara – me dice.
- Pero...
No me da tiempo a decir nada más, porque Adam se inclina un poco más, y me besa. Unos fuegos artificiales explotan dentro de mi.
- ¡Ya tengo cuñada! - se oye gritar a Anna, y al segundo se abre la puerta, lo que hace que yo caiga al suelo.
- ¡Anna!
- Lo siento cuñada – me dice.
- ¿Me vas ha estar llamando así todo el rato? - pregunto levantándome con la ayuda de Adam.
- ¿Te molesta? - pregunta.
- Bastante.
- Entonces si. Te estaré llamando así todo el rato.
- Que graciosa – digo.
- Bueno, que no os parezca mal, ¿pero que hacéis aquí? - pregunta Claudia.
- Bueno, yo he venido a decirle a Vanessa – dice señalándola – Que vamos a dar un paseo y que se vista – dice. Entonces va hacia la puerta y sin darle tiempo a Vanessa a contestar la abre y se marcha.
- ¿Y vosotros? - pregunto.
- Yo me voy con Sheila, así que ¡Adiós! - grita Liam, coge a Shiela por la mano y sale por la puerta.
- Vale... - digo yo.
- Louis se va a venir a visitar a mi madre.
- ¡¿Que yo voy ha hacer que?! - pregunta él alterado.
- A visitar a mi madre, así que ve a vestirte y ponte guapo – dice Anna empujándolo fuera de la habitación.
- ¿Des de cuando vas a visitar a tu madre? - pregunta Vanessa.
- Des de nunca. Es para ver como se lo toma – dice Anna con una sonrisa maligna.

*Narra Anna*

Llaman a la puerta y Vanessa abre. Evidentemente es Harry y con solo ver a Vanessa le da un beso. Cuando se separa, le acaricia el pelo a Vanessa y yo me quedo alucinando. Ella no le dice nada. ¿La ha aducido algún extraterrestre?
- Harry, cielo – dice dulcemente – mi pelo no se toca.
Ah, menos mal. Ya vuelve a ser ella.
- ¿Porqué? - dice acariciándoselo otra vez.
Vanessa levanta la mano y le da un golpe a Harry en la nuca.
- Porque mi pelo no se toca.
- Eres igual que yo - dijo sonriendo y besándola en los labios.
- Vamos, vamos – dice Vanessa arrastrando a Harry fuera de la habitación.
Vuelto a incorporarme en la cama, cuando vuelve a sonar el timbre, y supongo que será Louis, ya que Sheila y Liam se han ido, Cristina y Zayn han dicho que tenían que hacer un recado y Niall y Claudia se han ido a comer a Nando's. Clara se ha ido con Adam a dar una vuelta.
- Hola Lou – digo abriendo la puerta.
En ella aparece Louis atándose bien la corbata, y yo me tiro al suelo, y empiezo a reír sin poder evitarlo de un modo alguno.
- ¡No te pongas a reír! ¡Tenemos que ir a ver a tus padres!
- ¡Me lo he inventado Lou! ¡No vamos a ver a nadie! - digo todavía en el suelo retorciéndome de la risa.
- Eres muy mala – dice Louis riendo conmigo.

*Narra Vanessa*

Cuando ya estamos fuera, Harry me conduce hasta la salida de la universidad y empezamos a pasear por las calles de Londres.
- Vas preciosa – Dice Harry (Conjunto)
- Gracias.
Caminamos agarrados de la mano por las calles de Londres hasta que nos encontramos un grupo de chicas locas que casi se comen vivo a mi Harry.
Yo me aparto y no puedo evitar reír de la cara que pone Harry cuando empiezan a tocarle todas el pelo a la vez. Este chico es igual que yo.
- ¡Eh, un poco de orden, por favor! - grita Harry.
Después de firmar un autógrafo a cada una de las chicas vuelve conmigo que sigo riéndome.
- ¿Que te hace tanta gracia?
- Lo loca que está la gente – digo intentando calmarme.
- Pues yo estoy más loco por ti que todas las directioners del mundo lo están por mi. Y Vanessa, créeme – pone voz de chulo – eso es mucho.
Yo no puedo parar de reír, y cuando lo consigo, seguimos paseando.
Entonces veo que Harry tiene algo blanco en el pelo, y lo hago parar un momento. Llevo al mano a su pelo y cuando cojo lo blanco, se deshace en mis dedos.
- ¿Que pasa Vane? - pregunta.
- El primer copo de nieve – digo yo mostrando le la nieve derretida en mi mano.


jueves, 9 de mayo de 2013

Capitulo XXIX No hice nada


*Narra Cristina*

Vamos a Nando's y nos ponemos a comer los seis juntos, cuando vemos a Anna y Louis acercarse a nuestra mesa.
- Había reunión... ¡Y no habéis dicho nada! - grita Anna sentándose en una silla.
- Anna nos marginan – dice Louis fingiendo el llanto – ¿Donde está mi amor de los amores? - pregunta Louis.
- Si te refieres a tu Harry, él y Vanessa están desaparecidos – digo.
- Yo me empiezo a preocupar – dice Sheila mirando el móvil.
- Venga ya. Esos dos son unos pervertidos. A saber que están haciendo.
- ¡Hola chicos! - grita una voz detrás nuestro.
- ¿Harry? - pregunta Claudia – ¡Tu no estabas con Vanessa!
- No. Ya sabéis que lo dejamos. Que voy a saber yo donde está ella.
- ¿Entonces donde está?
- ¿Que importa? - dice el molesto – Si de seguro que está con Blake.
- Y tu estás con la guarra de turno – dice la voz de Vanessa detrás nuestro.
- Tu no eres nadie para decirme con quien estar a mi.
- ¡Eres tu el que ha empezado! - grita ella.
- ¡Puta!
- ¡Imbécil!
- ¡Diva!
- ¡Estúpido!
- ¡Creída!
- ¡Te odio! - grita Vanessa.
- ¡Y yo a ti! - grita Harry.
Entonces Vanessa sale por la puerta derecha de Nando's y Harry por la izquierda, y todo el local se nos queda mirando.
- Hay que hacer algo – digo yo.
- Y lo antes posible... - dice Anna antes de darle un sorbo a su batido de chocolate.

*Narra Vanessa*

Salgo corriendo de allí, y me paro en el parque. Me apoyo en el árbol, y me deslizo hasta que toco el suelo. Entonces veo la cabellera morena de Clara sentándose a mi lado.
- ¿Es por Harry?
- Si – digo llorando. ¡¿Des de cuando lloro yo por un chico?!
- Tengo una cosa que te ayudara – me dice ella.
- No quiero nada Clara – digo – De verdad.
Entonces me levanto, y la ayudo a ella. Empezamos a caminar hasta que llegamos a la universidad, donde está todo el colegio sentado.
- ¿Que es esto? - pregunto.
- Tu sube al escenario y verás.
- ¡No! - grito yo – Tengo pánico escénico.
- Pues ahora ya no – dice ella empujándome hasta arriba.
Me hace subir, y toda la universidad se me queda mirando. Entonces oigo unos ruidos y unos gritos provenientes de mi derecha.
- ¡Que no voy a salir! - grita Harry, pero Zayn, Lou, Nialler, Liam y Adam lo hacen subir.
Entonces toda la universidad nos miran a los dos, y al instante, suben las cinco chicas. Estamos los doce en el escenario.
- ¡Hola chicos! - saluda Cristina por el micro.
- Suponemos que sabréis todos quienes somos – dice Clara – Y si no no importa.
- Tenemos aquí un problema – dice Louis.
- Con este – dice Niall señalando a Harry.
- Y con esta – dice Claudia señalándome a mi.
- ¡Oye! - gritamos Harry y yo a la vez.
- He aquí el problema – dice Sheila.
- Estos dos palurdos de aquí, lo han dejado por la estúpida de Wendolyn Rayman y el imbécil de Blake Olliver – explica Anna.
- Wen quiere a Harry y Blake a Vanessa, por lo que acordaron hacer que lo dejasen para que pudiesen salir juntos.
- ¡No es verdad! - volvemos a gritar Harry y yo a la vez – ¡Fue su culpa! - y nos señalamos mutuamente.
- Bien, sabéis la historia – dice Shiela – ¿Quien tiene pruebas de que lo que decimos es cierto?
- Nadie tiene pruebas porque no hay – digo yo.
- ¡Nosotras tenemos pruebas! - gritan unas voces de fondo.
Puedo ver al cabellera pelirroja de Ginger, y el pelo rubio y rizado de Layla subir hasta el escenario con el móvil de Ginger en la mano, y conectarlo a una pantalla.
- ¿Ya has salido del hospital? - le susurro a Layla.
- No fue nada – me dice con una sonrisa.
Entonces aparece la imagen gravada des del móvil de Ginger. Salen Wendolyn y Blake hablando de hacer que rompamos. Son la una de la noche aproximadamente, y la norma dice, que si no has salido de fiesta, a esa hora no puedes salir de la habitación.
Luego el video desaparece, y sale cuando Blake me besa a la fuerza, y noto como Harry aprieta los puños a mi lado al darse cuenta de que yo no había hecho nada malo.
Distingo la cabellera rubia y larga de Wendolyn salir al escenario, y desenchufar el móvil, al mismo tiempo que Blake también sube.
- Tu... - dice Harry señalando a Blake – Yo te mato.
Se abalanza sobre él, pero antes me pongo delante para evitar lo que podía ser una seria pelea y posiblemente acabarían en el hospital los dos.
- ¡Wendolyn Rayman y Blake Olliver! - grita el director – ¡Quedan expulsados seis días del colegio por estar fuera de horarios por la noche! Gracias señorita Farrew y señorita Parks – agradece el director.
Entonces vienen dos guardias que vigilan el colegio, y se los llevan de allí mientras los dos intentan resistirse inútilmente.
-Vayámonos – digo yo.
- La sesión se levanta – dice Anna con una sonrisa, y todos los alumnos salen de allí.
Harry me coge de la mano, y me lleva hasta el cuarto del conserje. Al principio tengo miedo de que me haga algo malo, pero después me doy cuenta de que no es así.
- ¿Que? - digo visiblemente enfadada.
- Lo siento mucho – dice él arrodillándose – Tendría que haber confiado en ti.
- Si ya lo sé – digo evidentemente y el sonríe.
- Venga – dice poniendo sus manos en mi cintura – Me vas a decir que no lo has pasado mal estos días que hemos estado separados.
- Podía decir que no – le digo – Pero estaría mintiendo.
Él sonríe, y me acerca más a él. Justo cuando nuestros labios se van a rozar, la puerta se abre de golpe, y aparecen Louis y Anna riendo.
- Anna cielo – le digo.
- ¿Si? - dice aún riendo.
- ¿Aprecias tu vida?
- Oh oh – dice con una sonrisa, y antes de que pueda salir detrás de ella me veo envuelta en los brazos de Harry.
- Tranquila. Será mejor que vayáis a la cama. Nos vemos mañana preciosa – dice dándome un beso y yéndose.

*Narra Claudia*

Por la mañana me levanta y para mi sorpresa, soy la primera. Eso si que no es normal. Miro la hora y veo que son las nueve y media.
- Eh, chicas – digo para que se despierten – En una hora empezamos las clases.
- Ayy, callate, no me quiero levantar – dice Cristina poniéndose la almohada encima de la cabeza
- Pues entonces no vas a ver a Zayn.
Ella aparta la almohada al momento y se levanta de la cama para entrar corriendo al baño. Las demás se van desperezando poco a poco y de levantan. Todas excepto una.
- Sheila – dice Vanessa – Tienes que levantarte. No querrás llegar tarde ¿verdad?
- Creo que hoy me voy a saltar las clases – dice con la cabeza en la almohada.
- Uyyyyyyyyyyyyyyy. Que liante – dice Vanessa.
- ¿No te encuentras bien? - pregunto yo.
Sheila nunca se salta ninguna clase y siempre es puntual. Esto es muy raro.
- No estoy enferma. Pero no quiero ir a clase, eso es todo.
- Pero tu nunca faltas – dice Anna.
- Pero hoy si. Hoy va a ser diferente.
Y dicho eso gira la cabeza para quedar de espaldas a nosotras.
Las chicas y yo nos miramos entre nosotras justo cuando Cristina sale del baño y yo voy corriendo. Este es el primer día que no soy la última en entrar.

*Narra Anna*

Vanessa y yo le contamos a Cris susurrando lo que nos ha dicho Sheila y ella también se sorprende.
Cuando ya estamos todas arregladas empezamos a preparar las mochilas. (Conjunto de Vanessa y Claudia) (Conjunto de Cristina y Clara) (Conjunto de Anna). Entonces me doy cuenta de que Vanessa lleva puestas unas gafas de sol.
Acabo de preparar la mochila, y soy la primera que la tiene lista y mientras las demás terminan, me acerco a Sheila.
- ¿Seguro que estás bien?
- Yo os he dicho que no estoy enferma. Solo que hoy no voy a ir a clase – dice ella.
- ¿Pero que es lo que pasa?
- Solo cosas. Ahora no quiero hablar de eso, necesito un día para pensar.
- Bueno, pues espero que te vaya bien – le digo antes de darle un beso en la mejilla y marcharme con el resto de chicas.

*Narra Liam*

Cuando la ultima clase de la mañana termina, voy a reunirme con los chicos y las chicas
- Hola – digo cuando llego.
- Hola – responden.
- ¿Dónde está Sheila? - pregunto al ver que estan todos menos ella.
- Hoy no ha ido a clase – responde Cris.
- ¿Está enferma? - pregunto rápidamente.
- No, pero dice que necesitaba pensar y no iría a clase – dice Vanessa – Es muy raro, ella nunca se salta ninguna clase.
- Ahora vuelvo – digo antes de marcharme.
Ando por los pasillos, hasta la habitación de la chicas y cuando llego, llamo a la puerta.
- ¿Quien es? - pregunta una voz des de el interior.
- ¿Sheila? Soy Liam. ¿Puedo pasar?
- Liam. Eh, si, pasa.
Abro la puerta y la encuentro sentada en la cama con un chándal (Conjunto). Cierro la puerta detrás de mi y me acerco a ella para sentarme a su lado en la cama.
- ¿Porque no has ido a clase hoy.
- No quería – responde bajando la mirada.
- ¿Y porqué?
- Hoy no estoy muy animada, que digamos.
- Se nota.
- ¿Porqué has venido a verme? - pregunta.
- Quería saber como estabas. Las chicas me han dicho que no estabas enferma pero quiero saber que es lo que te pasa. Puede que estés desanimada y no tengas ganas de ir a clase. Pero hay otro motivo, estoy seguro.
- Hoy... hoy hace nueve años que murió mi padre – dice conteniendo las lágrimas.
- ¿Porque no lo habías dicho antes? - digo mientras la atraigo a mi y le doy un abrazo.
- Nadie lo sabe. Solo tu, ahora. No quiero que sepan que día pasó eso.
Yo la abrazo contra mi mientras se desahoga.
- Murió cuando tenía nueve años. Llevo media vida sin él. Y lo peor es que la mitad de vida que compartimos, era muy pequeña y apenas la recuerdo.
Sheila se separa de mi y coge la caja de pañuelos de encima la mesita de noche.
- Quiero que sepas que yo siempre voy a estar a tu lado para apoyarte, en lo que sea.
- Gracias – dice antes de volver a abrazarme.
Nos quedamos un rato en silencio, ella abrazada a mi y yo envolviéndola con mis brazos.
- ¿Quieres que hagamos algo? - le pregunto cauteloso.
- Deberías marcharte – dice separándose de mi – tendrás deberes y eso – continua con la cabeza gacha.
- Me dan igual los deberes. Ahora lo importante es que vuelvas a tener esa preciosa sonrisa en la cara. ¿Que quieres hacer?
- Pues no lo sé. Me da igual. ¿Que quieres hacer tu?
- Hacerte feliz. Eso es lo único que quiero.
- Eres la única persona que me ha hecho sonreír, hoy – dice con una sonrisa, al fin.
Yo sonrío como un tonto mientras la miro.
- ¿Que más puedo hacer para que seas feliz? - pregunto más animado.
- Besarme.
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Lo sentimos mucho mucho mucho mucho mucho muchísimo! Se que nos vais a odiar, i no os culpo por ello, pero han sido tiempos complicados, y no tenemos mucho tiempo para escribir, pero espero que esto os compense aunque sea un poquito.
Gracias a todas las que comentáis! Seguid comentando por favor!!
Muchas Gracias!!! :D <3

lunes, 1 de abril de 2013

Capitulo XXVIII Amigos... Por ahora

*Narra Sheila*

- Porque yo también lo estoy de ti – dice él.
¿Qué? No no no no no no. Esto no. Si el no me quisiera aún podría ignorarlo, pero... ¿que voy a hacer ahora? Esto se pone cada vez peor.
- Y... ¿que vamos a hacer ahora? - pregunto un poco insegura.
- Pues creo que normalmente el chico y la chica empiezan a salir juntos.
- Pero yo no soy normal – le digo.
- Lo sé, por eso me gustas.
Vaya, el chico tiene sus recursos. Pero no. No voy a caer. Es mejor sufrir ahora y no luego.
- Sheila – dice incorporándose un poco – Mírame – No lo hagas, Sheila, no lo mires, o vas a caer enseguida – Mírame – repite y ahora me coge con las manos de las mejillas y me obliga a hacerlo.
Sus manos queman encima de mi piel y solo puedo verle a él. A sus perfectos ojos y sus sonrientes labios. Su sedoso pelo y su hermosa mirada. Solo hay eso en mi mundo.
- No te voy a presionar. Solo te quiero pedir algo – dice suavemente.
- Di... dime – pronuncio a duras penas.
- Quiero que pienses. Piensa en lo que me has contado sobre tu promesa. Y dime si realmente quieres
que sea así. ¿De verdad quieres sufrir todo el tiempo para evitar un sufrimiento que puede que ni siquiera exista?
“¡No lo sé!” Quiero gritar. “Cuando me miras así no se nada más a parte de que tengo unas ganas que me comen por dentro de besarte”.
Abro la boca para dejar salir alguna palabra, pero nada. Mis dientes empiezan a castañear. Mis manos tiemblas y mis mejillas arden.
- Yo solo quiero ser feliz. Cómo cuando lo era de pequeña – digo intentando contener las lagrimas.
- Sheila, voy a decirte algo – hace una pequeña pausa y comprueba que lo escucho atentamente – Yo quiero que tu seas feliz. Pero debes darte cuenta de que no puedes tener la misma felicidad que tenías de pequeña. Las cosas han cambiado. Lo sabes ¿verdad?
Asiento levemente, porque, aunque una parte de quiera creer lo contrario una parte de mí sabe que es verdad.
- Y también debes darte cuenta de que la promesa que te hiciste, puede estar impidiéndote llegar a la felicidad.
- Esa fue mi decisión.
- Lo sé, pero quiero que te des cuenta de que estás alejando a la felicidad. ¿Lo ves?
- Yo decidí una cosa y ahora no voy a cambiar de opinión. Yo sé que si no me enamoro no puedo sufrir, y eso es lo que quiero evitar.
- ¡Pero tu misma me has dicho que te has enamorado!
- Uffff, dejalo. Por favor, marchate. Quiero estar sola.
- Sheila, lo sien...
- Vete – digo con lágrimas en los ojos e incapaz de gritar
Él se levanta lentamente de la cama y me mira desde el marco de la puerta.
- Piensa lo – dice antes de marcharse.
Y me quedo allí. Sola. Ahogando mis penas en sollozos silenciosos cargados de tristeza. Con el chico del que estoy enamorada en la habitación de al lado. Y deseando que ignore lo cabezota que soy y venga a abrazarme y decirme que me quiere.

A la mañana siguiente me despierto y lo primero que hago es vestirme y arreglarme como puedo el pelo.
Cuando ya estoy presentable, bajo a la cocina. Voy por las escaleras y cuando llego a la planta baja, veo que Liam aún no está. Debe seguir durmiendo.
Me preparo un vaso de zumo de naranja y como una manzana. Justo en ese momento Liam aparece por las escaleras ya vestido.
- Hola – le digo y él solo mueve la cabeza en modo de saludo.
Se prepara unas tostadas y un vaso de zumo cómo el de ella y se sienta en la silla delante de Sheila.
- ¿Has dormido bien? - pregunto, intentando ser amable.
Él se encoje de hombros sin ni siquiera mirarme y sigue comiendo. Termino mi desayuno y recojo lo que he ensuciado mientras Liam come como si estuviera solo en la casa.
- Dentro de un rato me voy a marchar a la universidad, no quiero llegar tarde.
Liam asiente con la cabeza y me acerco a él hasta quedar justo delante.
- No hagas esto – le pido en un susurro.
- ¿El qué? - dice Liam por primera vez.
- No hablarme. Todo el mundo lo ha hecho después de saber de mi pasado.
Liam no contesta. Simplemente me mira a los ojos.
- Supongo que no saben que decir. Y en algunos casos me alegro, pero no quiero que tu dejes de hablarme. ¿Vale?
- Vale, lo siento.
- No lo hagas. Simplemente hablame, es todo.
Me quedo quieta delante de él un momento. Y después le doy un abrazo. Necesito a alguien que me abrace ahora, y él es el único que puede hacerlo. No sabe que hacer y finalmente me devuelve el abrazo y quedo envuelta y protegida con sus fuertes brazos. Nos quedamos así por un momento hasta que me separo y voy a sentarme en el sofá.
Abrazo mis rodillas contra el pecho y cierro los ojos.
- ¿Estas bien? - pregunta Liam al ver que no me muevo.
- Sí – apenas se oye lo que digo pero Liam se relaja y yo supongo que lo ha oído bien
Liam termina de comer y recoge la cocina para después venir a sentarse junto a mi, en el sofá. Se queda callado mirando fijamente al frente. Yo también lo hago y de repente siento la mirada de Liam en mi. Giro la cabeza y, efectivamente, me está mirando.
Le sonrío y el me devuelve la sonrisa. De pronto me doy cuenta de que la mano de Liam va muy lentamente en dirección a la mía y mi primer impulso es apartarla, pero después decido no hacer nada, y en un rato siento una mano que agarra la mía y hace que encajen a la perfección.
- ¿Has... has pensado en lo que te dije ayer? – pregunta Liam un poco dudoso.
- Lo cierto es que si – digo antes de hacer una pausa – Lo he pensado.
- ¿Y que has decidido?
- Mira, he estado todo este tiempo sin complicaciones y de repente me pasa esto tan repentinamente y yo..., se puede decir que estoy un poco confusa. No entiendo nada de lo que me pasa.
- Eso es normal, le pasa a todo el mundo la primera vez que se enamo...
- Lo sé – le corto – pero yo prefiero dejar que pase un tiempo para ver como van las cosas. Y me... me gustaría que me dejaras ser tu... tu amiga – digo entrecortada mente – Se que me he portado fatal contigo, pero he pensado que al mejor si somos amigos, va a ser todo más fácil.
- Sheila, para mi ya eres mi amiga. No me importa cómo he hayas tratado, ahora ya se porque es y te comprendo – dice acariciando mi mano.
- Gracias, eres fantástico – digo sin poder evitarlo – Y me, me gustaría pedirte otra cosa, si no... no te importa.
- Claro que no, ¿que pasa?
Vale, Sheila, relajate y hazlo. Tienes que saber lo que se siente. Vamos que tu puedes.
Mi cabeza empieza a moverse en dirección a Liam. Cada vez estamos más cerca y de pronto me entra el pánico. Dejo de moverme. Sheila, eres i-d-i-o-t-a con todas y cada una de las letras. Hazlo ahora mismo.
Y así lo hago, mis labios van directos a los de Liam y encajan cómo si de un puzzle se tratara. En mi interior se produce una explosión de emociones y todo lo que puedo hacer es sentirle a él. Me está gustando demasiado, Sheila separate ahora o será demasiado tarde.
Miro a Liam a los ojos cuando me alejo.
- Lo siento. No soy muy coherente, lo sé. Pero quería saber lo que se sentía.
- ¿Y que has sentido?
- Pues... yo... ha sido...
- Lo sé, no hay palabras – Me mira fijamente y cómo si me leyera la mente, sabe lo que tiene que decir – Entonces, ¿amigos?
- Amigos – digo yo, par luego añadir – por ahora.

*Narra Liam*

Esa tarde...
Estoy empezando a odiar el maldito reloj. Esta es la última clase del día y ya no puedo concentrarme, en realidad no he podido en todo el día.
¡¡¡Ringggg!!!!
Por fin el maldito timbre. Hoy ha sonado muy tarde o me lo ha parecido a mí. Recojo todos los apuntes y me apresuro a salir de la clase.
Ahora tengo que ir a buscar a los chicos. No estoy con ninguno de ellos en esta clase.
- Hola – dice una voz detrás de mi.
- Hola Sheila – me giro.
- ¿Cómo te han ido las clases? - pregunta.
- Pues la verdad se me han hecho muy largas.
- No eres el único al que le ha pasado eso – dice con una sonrisa.
- ¿Me acompañas a buscar a los chicos? - pregunto
- Vale, yo tengo que ir a buscar a las chicas – dice.
- Pues vamos.
Empezamos a andar por los pasillos al lado el uno del otro y de repente Sheila se esconde detrás de mi.
- ¿Pasa algo? - le pregunto girándome para encarar la.
- No, no pasa nada, solo que viene... da igual, no importa.
- Bueno, cómo quieras. ¿Vamos?
- Eh, si – responde un poco insegura.
Volvemos a andar pero esta vez, Sheila se pone un poco detrás de mi. Y justo en ese momento Wendolyn pasa por nuestro lado, yendo en dirección contraria.
- Oh, mira, Sheila con el cantante, sigue soñando idiota, a él nunca le gustarás – dice burlona, al pasar por nuestro lado.
Yo me paro de repente y Sheila choca conmigo. Yo me giro para verla.
- ¿Que ha dicho esa idiota? - digo enfadado
- Nada, no importa lo que diga – dice cómo si tuviera ensayada la frase.
- ¿Siempre te dice cosas de estas? - pregunta aún más molesto con la pija esa.
- No... Bueno, a veces...
- ¿Y permites que te diga esas cosas?
- No... no me importa lo que diga, tengo cosas más importantes y que me importan más.
- Pero no puede hablarte así, ¿tu las has oído? Tienes que hablar con algún profesor.
- No. No quiero complicaciones, y si lo hago se meterá más conmigo.
- Pues ya verá esa, cómo vulva a hablarte así...
- Liam, da igual. Vamos – dice compungida.
me tira del brazo y yo la sigo, pero cómo vuelva a oír que esa imbécil le habla a Sheila así, tendrá problemas.
Ando con Sheila por los pasillos hasta encontrar a Claudia con Niall.
- ¡Niall! ¡Claudia! - digo.
- Hola – dice Niall y se acercan.
- Hola – saluda Claudia – Vaya, estás con Sheila – me dice – Y estás vivo. Eso si que es raro.
Yo veo de reojo que Sheila asesina con la mirada a Claudia, que simplemente sonríe.
- Después hablamos, Claudia – dice Sheila.
- Uyyy, creo que ahora la que no va a estar viva soy yo – bromea.
- Que tal las clases? - pregunta Niall
- Muy largas – respondo – Pero eso ya no es algo nuevo.
- Yaaa – responde Niall.
- Dónde están los demás? - pregunta Sheila.
- Haber – dice Niall – Anna y Louis están juntos vete a saber dónde, con lo locos que están puede ser que en cualquier parte. Zayn y Cristina deben estar buscándonos, supongo...
- ¡Hola! - dice Cristina que llega justo en ese momento.
- Hola – decimos.
Detrás de Cristina llega Zayn con una pila gigante de libros.
- Cariño, ¿dónde quieres que deje esto? - le dice a Cristina.
- Pues, no sé. Después vamos a dejarlo en mi habitación.
- ¿Eso es tuyo? - pregunta Sheila sorprendida señalando los libros que carga Zayn.
- Sí – contesta para luego añadir – Con el chico incluido. Me ha salido una buena oferta, ¿verdad?
Todos nos ponemos a reír excepto Zayn.
- Cielo, ya no siento los brazos, ¿podemos ir a dejar esto? - pregunta desesperado.
- Vale, vamos – dice marchándose – Esperadnos aquí – nos dice antes de desaparecer entre la gente con Zayn detrás.

*Narra Zayn*

Cristina me ha hecho cargar con todos los libros, los suyos y los míos y no es que precisamente sean ligeros. Después de dejarlo todo en su habitación fuimos a buscar al resto y los encontramos en el mismo lugar que antes.
- Ya estamos de vuelta – dice Cristina alegre. Me encanta su entusiasmo. Siempre está contenta.
- ¿Ahora estás mejor, Zayn? - me pregunta Liam.
- Mucho mejor – respondo.
- ¿Vamos a tomar algo? - propone Niall.
- Vale, avisamos a los demás ¿no?
- Los locos están vete a saber dónde y Vanessa y Harry, no tengo la menor idea de su paradero, así que si los encontramos bien y sino, da igual.
- Vale, vamos – dice Cris cogiéndome de la mano.
Salimos e la universidad después de que todos dejáramos los libros. Yo estoy todo el tiempo al lado de Cris.
- Me gusta cómo te ha quedado el pelo hoy – dice de camino a Nando's. Sí, Niall y Claudia han elegido el sitio.
- Pues hoy me ha quedado muy mal.
- Pero que dices, a ti siempre te queda bien – dice.
- No es verdad, a veces me queda cómo una escarola.
- Anda ya, a mi si que me queda cómo una escarola.
- Uhhh, vaya una mentira, esa.
- Lo dices porque no me has visto por las mañanas – contesta con una sonrisa – Parezco una bruja
- Venga ya, tu no puedes parecerte a una bruja. Eres demasiado guapa para eso.
- Eres perfecto.

*Narra Claudia*

- Ahora vuelvo – le digo a Niall cuando empezamos a andar hacia Nando's.
- Vale – contesta.
Me acerco a Liam y Sheila.
- ¿Liam puedo hablar contigo? - le pregunto.
- Claro – contesta – ahora vuelvo, Sheila – dice antes de venir conmigo.
- ¿Ha pasado algo entre Sheila y tu? - pregunto.
- Bueno, sí, la verdad – dice – Ayer la encontré cuando llovía y la acompañé a la universidad, pero estaba cerrado y vino a dormir a mi casa.
- Que amable – digo.
- Gracias. Bueno, el caso es que la besé y ella no dijo nada, solo se encerró en la habitación y empezó a llorar. Yo lo oí y fui a ver que le pasaba y me contó... lo de cuando... cuando era pequeña.
- ¿Te ha contado lo de sus padres? - pregunto sorprendida.
- Sí, y esta mañana hemos quedado que seremos amigos – finaliza.
- Vaya, ya decía yo que no te lanzaba mirada asesinas – digo divertida.
- Sí, me alegro de eso, hasta ayer creía que había hecho algo mal.
- Oh, no. Eso lo hace con todos los chicos que se le acercan. No es nada nuevo. Pero me sorprende que te haya contado lo de sus padres, solo lo sabemos nosotras. Y si te lo ha dicho significa que te aprecia mucho.
- Me dijo que estaba enamorada de mí – dice.
- Eso la verdad es que no me sorprendo, a ti no te lo demuestra, pero cuando hablamos de ti, ella finge odiarte, pero se le ilumina la cara cuando te ve.
- Yo también estoy enamorado de ella.
- Se nota. Me alegro de que ahora estés mejor con ella.
- Y yo – dice visiblemente contento.

sábado, 9 de marzo de 2013

Capitulo XXVII Te quiero


*Narra Harry*

- Vanessa... - digo con un tono realmente dolido.
Me giro sin ni siquiera darle tiempo a contestar, pero ella no se detiene tan fácilmente, y no se como pero consigue atraparme. Corre mucho para ser una chica.
- Harry por favor. Dejame explicarte lo – me dice cogiéndome del brazo.
- ¿Que quieres explicarme? - digo yo enfadado – ¿Que tu no hiciste nada y que fue el quien te besó? No te preocupes que me se la historia. ¡Sabía que no podía darle una oportunidad al amor! ¡Sabía que me romperías el corazón! ¡No se como pude ser tan imbécil!
- ¡Me prometiste que no me dejarías! - grita ella con lágrimas en los ojos – ¡Sabía que no confiabas en mi!
- ¡A sido tu culpa! ¡Por enrollarte con el primero que encuentras! ¡Y yo fui una de tus víctimas!
- ¡No vuelvas ha hablarme!
- ¡Tranquila que no lo haré! ¡Esto se acaba! ¡Eres una puta!
- ¡Imbécil!
Entonces ella se va, y yo salgo de la universidad para ir a casa, donde abro y cierro la puerta de un portazo, haciendo que Louis se levante del sofá.
- ¿Que ha ocurrido Hazza? - pregunto yendo hacia mi.
- ¡La mierda del amor! ¡Eso es lo que ha ocurrido! - grito, y le cierro la puerta en las narices a Louis.

*Narra Sheila*

Empieza a llover. Cada vez con más fuerza y el frío me llega a los huesos. Me pongo debajo del porche de un edificio y espero a que deje de llover.
Un rato después me siento en el suelo y le mando un mensaje a Vanessa para decirle que no se preocupe por mi. Y que puede que pase la noche fuera porque no creo que me de tiempo a llegar antes de que cierren las puertas de la universidad.
- ¿Sheila?
Oh, no. Esa voz no. Por favor, que no sea él. Levanto la mirada y sí. El él. De verdad que no entiendo cómo el destino me odia tanto.
- Hola – digo tímidamente.
- ¿Que haces aquí? - pregunta preocupado.
- Es que se ha puesto a llover y no quería mojarme...
- Pues ven conmigo. Tengo un paraguas.
- No, no hace falta, Liam. No me importa esperar.
- ¿Pero cómo te voy a dejar aquí? Anda, ven.
- Que no, en serio – insisto yo.
Por favor que se marche.
- Mira, tienes dos opciones. O vienes conmigo o me quedo aquí contigo.
- Vale – digo levantándome – Vamos.
Me pongo a su lado debajo del paraguas. Me lo imagino yo o este paraguas es diminuto. Estamos demasiado juntos, así que me aparto un poco hasta mojarme el hombro.
- Te estás mojando – dice acercándose a mi.
Genial. Volvemos a las andadas.
- Tengo prisa, ¿podemos ira más rápido? - pregunto un poco más bruscamente de lo que quería. Pero eso no importa.
- Claro – dice acelerando el ritmo.
- Vale, si vamos a esta velocidad voy a llegar a la universidad en unos diez minutos. Puede que hasta me dejen entrar.
Caminamos y caminamos hasta que la universidad está delante de nosotros. Salgo de debajo del paraguas y me acerco corriendo a la puerta. Tiro pero nada. Vuelvo a tirar y nada, otra vez.
Mierda, no no no. Por favor no. Definitivamente el destino me odia y mucho. Vuelvo a tirar de la puerta. Ábrete, vamos, ábrete.
De pronto una mano está encima de la mía y me recorre un cosquilleo por todo el cuerpo. La aparto rápidamente y Liam intenta abrir la puerta pero nada.
No no no no no. Esto no está pasando. Puedo ver lo que va a pasar en mi fatídico futuro.
- Está cerrado – dice Liam
- Lo veo – contesto – gracias por traerme, ahora puedo arreglar mis problemas sola.
- No. Tu te vienes conmigo. ¿Como te voy a dejar sola aquí por la noche?
- Haciendo lo – respondo yo
- Vamos – exige él.
Yo examino mis opciones:
  1. Quedarse fuera de la universidad durante toda la noche.
  2. Irse a un hotel y gastarse todos los ahorros en una sola noche
  3. Colarse en la universidad por una ventana y ganarse un castigo y con lo patosa que soy, también una pierna rota.
  4. Irse con Liam.
Finalmente tomo la decisión más razonable y empiezo a caminar al lado de Liam, bajo el paraguas que nos protege de la lluvia.
Concentro toda mi energía en ignorar. Ignorar que Liam está muy cerca de mi. Ignorar que voy a su casa pasar la noche. Ignorar que puede que esta noche no cierre ni un segundo los ojos. Ignorara mi pasado. Y se esta forma me encierro en un pequeña burbuja abstrayendo me del mundo.
Liam destruye mi burbuja cuando habla.
- Hemos llegado – dice.
Miro su casa y realmente es cómo la imaginaba. Enormemente gigantesca.
- Que grande – digo.
- Lo sé, a veces me pierdo yo solo – contesta.
Entramos y Liam me enseña la casa. La cocina es enorme y hay cinco baños en toda la casa. Pero la habitación que más me gusta es el salón, dónde hay un gran puf en el que sentarse.
- Vamos arriba – dice Liam.
Subimos y me enseña su habitación. Tiene una cama, un armario y un despacho. Yo me esperaba algo más elaborado, pero me gusta, siempre he sigo una chica simple.
Después me lleva a la habitación de invitados, que está al lado de la suya.
- Tu vas a dormir aquí – me informa.
- Vale, gracias.
- ¿Te dejo algo para dormir?
- Eh, no, no hace falta.
- Si, hombre, así vas a estar más cómoda.
De verdad que yo no se para que pregunta este chico. Va a hacer lo que quiere digas lo que digas. Ahora sale de la habitación y vuelve un momento después con una camiseta suya.
- Toma – dice dándomela amablemente.
- Gracias – digo cuando ya le he cogido.
- Eh..., voy a preparar algo para cenar. ¿Quieres algo?
- Vale – contesto – ahora vengo.
Liam se dirige a la primera planta y yo miro la habitación. Es moderna y acogedora a la vez. En el baño que hay está todo ordenado y limpio.
Dejo el bolso encima de la cama y bajo a la cocina.
Liam está de espaldas a mi cocinando algo y cuando se da cuenta de mi presencia se gira para saludarme.
- Siéntate, enseguida está.
Hago lo que me dice y al poco tiempo viene a sentarse con un plato de huevos fritos entre las manos.
Por suerte se sienta delante de mi y la mesa es suficiente mente ancha como para que no me ponga muy nerviosa.
Empezamos a comer sin decir nada y creo que eso es lo mejor.
- ¿Mañana quieres que te acompañe a la universidad? - pregunta de repente.
- No, puedo ir sola. Pero gracias.
- Bueno, en realidad tengo que hacer el mismo camino así que iremos juntos.
Y ya está otra vez. Que de verdad yo no lo entiendo. Este chico pregunta una cosa y luego hace lo que le da la gana independientemente de tu respuesta. Por dios.
Termino de comer y recojo mi plato. Mientras Liam recoge el suyo.
Cuando ya está todo en su sitio subimos a la plata de arriba.
Yo voy hacia mi habitación. Y cuando he llegado me apoyo en la puerta y veo que Liam se ha quedado parado delante de mi.
- Buenas noches – digo yo al ver que no hace nada.
No contesta, al menos verbalmente, porque empieza a acercarse a mi. Yo intento retroceder pero no puedo. La puerta me lo impide.
No no no, esto no puede estar pasando. Hoy es el peor día de mi vida y el destino me odia más de lo que nunca lo ha hecho.
Y sin dejar que piense nada más, los labios de Liam chocan con los míos. Me esta besando. Sheila reacciona, un chico te esta besando. Y no es un chico cualquiera, es Liam.
Y esta es mi reacción: ponerle las manos en el pelo.
Pero Sheila, que te está pasando. ¡¿Qué haces?!

*Narra Liam*

La estoy besando, y ella no me ha alejado, es más, tiene sus manos en mi pelo.
De pronto, se separa de mi de golpe. Se toca los labios y después deja caer su mano. Niega con la cabeza sin mirarme a los ojos y abre la puerta rápidamente para entrar en la habitación.
Y yo me quedo allí, como un pasmarote mirando la puerta y preguntándome que acaba de pasar.
Oigo cómo Sheila se sienta en la cama y después nada más. Silencio. Por un momento pienso que se ha quedado dormida pero no puede dormirse tan de prisa.
Cuando me percato de que llevo cómo cinco minutos mirando una puerta, decido que es mejor que me vaya a mi habitación.
Me pongo el pijama y voy al baño a lavarme los dientes.
Cuando vuelvo a la habitación apago al luz y me tumbo en la cama. No puedo dejar de pensar en el beso. Ha sido... ¿Qué es eso? ¿Un sollozo?
Enciendo la luz de golpe y me levanto de la cama. Sí, ha sido un sollozo.
Salgo de la habitación y llamo a la puerta del cuarto de invitados. Nadie contesta, solo se oyen más sollozos.
- ¿Sheila? - pregunto.
Nadie responde y los sollozos paran durante un segundo para después continuar.
Pongo la mano en el pomo de la puerta y lo giro lentamente. Cuando por fin puedo ver un poco de la habitación, la veo. Tirada encima de la cama, llorando. Abro la puerta totalmente y entro.
Me acerco a la cama y me siento al lado de Sheila.
Pongo mi mano en su espalda y se la acaricio.
Ella gira bruscamente la cabeza al ver que tiene compañía y me mira.
- ¿Qué haces aquí? - pregunta secándose las lágrimas rápidamente.
- He oído que llorabas y he venido a ver que pasa.
- Nada, no pasa nada – dice rápidamente
- Claro que pasa algo, no estás llorando por nada
- No te importa lo que me pase – contesta conteniendo las lágrimas.
- Vale, puede que no me importe, pero al menos dime algo para que me queda más tranquilo. ¿Esto no tiene que ver con el beso, verdad?
- Eso no importa ahora.
- Oh, venga ya, es por el beso. Lo siento, puede que haya sido un poco repentino pero...
- Callate, no sabes lo que pasa. Es mejor que no digas nada.
- Pero si es por el beso, lo siento, de ver...
- ¡Dejalo! No es solo por el beso, es... - Y sin poder contenerse se pone a llorar otra vez.
- Eh – digo dulcemente – Tranquila, todo está bien. No llores – le acaricio la espalda pero no sirve de nada.
Sheila continua llorando desconsoladamente. Finalmente de me tumbo a su lado en la cama e intento abrazarla, pero ella se escabulle.
- No – dice entre sollozos.
- ¿Pero porqué? No entiendo porqué me evitas. Tan pronto eres amable conmigo cómo me evitas y me tratas mal. ¡Quiero saber que te pasa! ¡Yo no te he hecho nada!
- ¡Claro que me has hecho algo!
- ¿Pues que es?
- ¡Has hecho que me enamore de ti! - solloza.
Yo me callo de golpe. Esta enamorada de mi. Es la mejor noticia del mundo. Pero... lo ha dicho cómo si fuera algo malo.
- ¿Y eso es malo? - me atrevo a preguntar.
- Sí – contesta en un susurro.
- Pero... ¿porqué?
- Porque lo es.
- Pero hay una razón.
- No quiero hablar de eso – dice secándose las lágrimas.
- A lo mejor te sientes mejor hablando.
No dice nada durante un momento y nos quedamos en medio de un silencio sepulcral. Solo se oye su acelerada respiración.
Cuando habla, ya tiene la voz más calmada.
- Cuando era pequeña vivía en un ciudad no muy grande de España con mis padres. Ellos estaban muy enamorados. Un día, cuando tenía nueve años, mi padre tuvo un accidente de coche y murió – Hace una pequeña pausa, pero tan corta que no tengo tiempo a decirle que lo siento – Mi madre, nunca lo superó y siempre estaba en su habitación llorando o ausente, por lo que se puede decir que me crié sola.
Yo la miro a los ojos y en ellos solo puedo ver tristeza y melancolía.
- Siempre estaba haciendo cualquier cosa para que mi madre me hiciera caso. Hasta dos años después. Un día mi madre me dijo que iba a comprar. Yo pensé que sería algo bueno, que empezaba a recuperarse. Pero se hizo tarde y no volvía. Al final salí a buscarla, pero no la encontré. Dormí sola esa noche – Se seca un par de lágrimas que le resbalan por las mejillas antes de continuar – Y por la mañana unos policías vinieron a mi casa. Y me dijeron... me dijeron que mi madre he había suicidado. La encontraron muerta en medio de un charco de sangre con todo el cuerpo lleno de cortes.
Cierra los ojos y más lágrimas le resbalan de ellos. Yo no soy capaz de decir nada.
- Yo enseguida supe que mi madre había estado planeando esto desde que murió mi padre, pero había esperado a que yo fuera mayor como para saber cuidarme sola. Ella esperó porque me quería, pero no lo suficiente para no abandonarme. Ese día, me prometí a mi misma que nunca me enamoraría de nadie, porque yo no quería acabar cómo mi madre. Ella no podía vivir sin mi padre y yo no puedo permitir que me pase lo mismo. Y tampoco quiero tener hijos, porque no podría vivir sabiendo que se sienten abandonados cómo yo me sentí.
Ha estado todo este tiempo boca arriba y ahora se gira para quedar cara a cara conmigo.
- Todo iba bien hasta que apareciste tu. Primero pensé que con ignorarte se me pasaría lo que me pasaba contigo, pero no.
Le aparto un mechón de pelo de la cara y se lo pongo detrás de la oreja. Ella aparta su cabeza de mi mano y yo la retiro.
- Lo siento – digo en un susurro entrecortado.
- No lo hagas.
Su respuesta me deja un poco sorprendido. ¿Qué significa eso?
- Todo el mundo lo dice, pero yo no quiero que sientan pena por mi. Aún recuerdo el entierro de mi madre. Todo el mundo diciéndome lo mucho que lo sentía y todas esas estupideces. Yo solo quería que alguien viniera y me dejara hablar a mi para desahogarme. Pero en lugar de eso todo el mundo me hablaba a mi.
- Me gustaría haber estado allí ese día – digo sin poder evitarlo.
- Yo no. Prefiero haberte conocido ahora. Sino habría roto mi promesa hace mucho tiempo – dice y se le escapa una pequeña sonrisa de los labios.
- Lo siento.
- Ya te he dicho que no lo hicieras. Ni quiero compa...
- Lo digo por hacer que te enamoraras de mi – la corto
Ella me mira sorprendida. Estoy seguro de que no esperaba este tipo de disculpa.
- En el fondo no tienes la culpa. La tengo yo – dice al fin.
- Pero me alegro de eso.
- ¿Que yo tenga la culpa?
- No. Que te hayas enamorado de mi.
Ella no dice nada. Solo me mira con esos enormes ojos brillantes de las recientes lágrimas.
- Porque yo también lo estoy de ti.

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